La elección de Cuba para integrar el Comité de las Organizaciones NO gubernamentales de Naciones Unidas para el período 2027-2030, subraya el reconocimiento hacia el país por su apego al multilateralismo.
La decisión, en el ámbito del ECOSOC, Consejo Económico y Social de la ONU, tiene en cuenta la activa participación de la mayor de las Antillas en los organismos de la entidad global.
El Comité de las Organizaciones NO gubernamentales de Naciones Unidas tiene la importante misión de analizar solicitudes de estatus consultivos planteadas ante el ECOSOC, por colectivos de la sociedad civil para acceder a los ámbitos de la ONU y participar en sus órganos.
Con la admisión de Cuba, el mundo reconoce cómo este país se adhiere a los principios contrarios al unilateralismo, frecuentemente derivados en tendencias guerreristas o en la imposición de medidas coercitivas.
Aun con sus carencias y trabas al buscar un alto a graves conflictos bélicos, como el de la guerra contra Irán, la ONU es un organismo a apoyar, en lugar de abandonarla, como hace Estados Unidos con algunos de sus mecanismos especializados.
Plataformas digitales al servicio de campañas malsanas contra Cuba, enfilaron dardos contra el ECOSOC por la designación de La Habana para el Comité de las Organizaciones NO gubernamentales de Naciones Unidas.
De forma paralela, una representación del gobierno del archipiélago caribeño participó en la Segunda Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas Unilaterales, con escenario en Ginebra.
Fue una ocasión propicia para presentar en un ámbito de la ONU el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos durante el segundo mandato de Donald Trump.
Como subrayó en mensaje grabado el presidente Miguel Díaz-Canel, el cerco energético de Estados Unidos viola de manera flagrante, deliberada e injustificada los derechos humanos del pueblo cubano.
Las reuniones en la ciudad suiza son útiles para Cuba en su condición de víctima de penalidades unilaterales.
En este momento era imperativo exponer el impacto en la población del boicot estadounidense de combustible, sobre todo en sectores cruciales como la salud pública, educación y transporte.
Ante tal ensañamiento, Cuba espera una respuesta más articulada dentro del sistema de Naciones Unidas, pues es una realidad que las agresiones aumentan las carencias materiales de los ciudadanos, a quienes tratan de negarle su derecho a decidir su sistema político y de gobierno.
Como señalara el embajador cubano Rodolfo Benítez, medidas como el boicot energético de Washington no expresan posturas de política exterior sino crueldad y barbarie.
