“No les fallaremos, porque fallarles a ustedes sería fallarle a la esperanza de todos los humildes de este planeta”. Así, con una certeza que desborda toda frontera para extender un abrazo a lo mejor de la especie humana, habló este sábado en la mañana el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Lo hizo a quienes llegaron a la Isla para participar en el Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba “Por un mundo sin bloqueo: Solidaridad activa en el centenario de Fidel”.
Desde el capitalino Palacio de las Convenciones, el dignatario compartió ideas y fuertes emociones sobre los desafíos del mundo y del archipiélago. Sus interlocutores eran 766 delegados de 36 países, en representación de 152 organizaciones políticas, sociales, sindicales, de solidaridad, juveniles y de paz.
A ellos, el Jefe de Estado los llamó “queridas hermanas y hermanos con Cuba y con las causas justas del mundo, amigas y amigos que nos visitan desde diferentes latitudes en el mundo”. A ellos les recordó que “la solidaridad no se puede bloquear”, y que hoy hay que tener valor para llegar hasta el país caribeño, para compartir con la Mayor de las Antillas ese sentido de lucha de que un mundo mejor es posible.
Al final de una intervención timbrada por lo emocional, y por una firmeza que no se negocia, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba clamó porque viva la paz y no la guerra, porque deje de existir el bloqueo imperial; y compartió con todos un rotundo “Hasta la victoria siempre”.
Fue una mañana de solidaridad admirable y que contó también con la presencia de los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; con Manuel Marrero Cruz, primer ministro de la República de Cuba; con Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista; así como con el canciller Bruno Rodríguez Parrilla.
Se encontraban presentes, además, entre otros dirigentes, el miembro del Comité Central del Partido Comunista y presidente de la Comisión Organizadora del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Osnay Miguel Colina; así como Fernando González Llort, Héroe de la República de Cuba y presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

Díaz-Canel cerró la jornada con una intervención desde la cual disertó sobre temas concernientes al mundo y a la Isla. Y cuando hizo referencia a la acusación imperial según la cual Cuba es una “amenaza extraordinaria e inusual”, dijo que uno se pregunta en qué consiste tal amenaza si de lo que se trata, y la vida lo dice, es de una nación de paz.
“Yo trato de contestarme esa pregunta todos los días”, confesó a los hermanos solidarios, a quienes recalcó que no existe pretexto alguno por el cual calificar al país caribeño como una amenaza.
Más adelante el mandatario reflexionó que tal vez lo que se considera amenaza inusual y extraordinaria sea el “ejemplo de resistencia y creatividad del pueblo cubano”. Cuba, enfatizó, es un ejemplo que distingue y defiende el valor de la solidaridad internacional.
A los presentes, el Jefe de Estado resaltó que, cada acto solidario que ellos emprenden, entraña oxígeno y una luz que ilumina a la Isla. Por eso, enunció, Cuba no está sola, Cuba nunca estará sola.
Sobre el histórico Primero de Mayo protagonizado por el pueblo cubano, Díaz-Canel Bermúdez expresó que allí fueron protagonizadas dos victorias: los más de seis millones de firmas por la Patria, y esa magnífica demostración de apoyo a la Revolución, donde el pueblo desfiló de forma masiva, no solo en La Habana sino también en todas las ciudades del país.
Este no fue un Primero de Mayo cualquiera, dijo. Compartió entonces la idea de que la manifestación popular tuvo lugar en el año del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, “y creo, destacó, que todos podemos compartir la convicción de que ustedes (los amigos solidarios), y el pueblo, dimos el mejor homenaje posible al Comandante en Jefe en el año de su centenario”.
El Presidente cubano hizo hincapié: “Creo que fue una respuesta del pueblo, que dejó bien claro que en Cuba la Patria se defiende”. Y entonces resaltó que este Primero de Mayo las nuevas generaciones “levantaron nuestras banderas históricas”.

Sobre lo anterior, recordó que “los enemigos de la Revolución han gastado millones tratando de evitar que la juventud cubana sea continuadora de la obra de la Revolución”. El mandatario dijo que los enemigos de la Revolución habían vaticinado que no habría apoyo del pueblo y que el desfile, la manifestación popular, tendrían muy poca participación. Sin embargo -como reflexionó Díaz-Canel Bermúdez- se equivocaron.
“Ayer fue una marcha de pueblo combativo y pueblo decidido contra todo lo que afecta la vida cotidiana y la economía de nuestro país, fue el discurso combativo de un pueblo digno, valiente y decidido que alto y claro dijo que tiene todo el derecho a escoger su sistema político, a defender su sistema político, a vivir y a desarrollarse”, recalcó el Jefe de Estado.
El mundo; la profunda crisis del imperio; el lenguaje de la guerra para resolver los conflictos internacionales; la guerra que el gobierno estadounidense hace a Cuba en los planos ideológico, cultural y mediático; la heroica resistencia de otros pueblos, como el iraní. Sobre tales temas reflexionó el dignatario, quien, al abordar el asunto de la amenaza de ataque militar a la Mayor de las Antillas, pidió imaginar qué pasaría en una agresión a Cuba, donde el ejemplo de los 32 compañeros caídos en la República Bolivariana de Venezuela, el pasado 3 de enero, se multiplicaría por millones de cubanos.
“No estamos hablando así porque queramos la guerra. No queremos la guerra, incluso siempre hemos planteado que desde el diálogo se pueden resolver las diferencias bilaterales con el gobierno de los Estados Unidos, pero tiene que haber disposición, tiene que haber seriedad para encontrar áreas de cooperación que nos permitan entendernos y alejarnos de la confrontación”, resaltó el Jefe de Estado, quien en un momento de sus palabras hizo explícito que en la Isla no se teme a la guerra: “Aquí no habrá ni sorpresa ni derrota”, aseveró.
En uno de los momentos más emotivos de su intervención, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba dijo que no hay espacio para el miedo cuando existe la convicción de entregar la vida por una causa, cuando la firmeza nace de una decisión definitiva de defender la Patria hasta las últimas consecuencias, incluso al precio de la existencia.
Cuba y todo lo que en ella se hace para seguir adelante pese a toda adversidad. Fue ese otro tema desarrollado por el mandatario, quien dijo a sus interlocutores: “Seguimos soñando y seguimos haciendo, y seguimos combatiendo, y seguimos trabajando, y seguimos teniendo realizaciones aun en las circunstancias más difíciles”.

“Y les damos estos argumentos porque nosotros creemos que unos de los papeles fundamentales que puede jugar la solidaridad, que pueden jugar ustedes, es la movilización de la opinión pública, en unas circunstancias como estas, sobre todo por la contribución que pueden hacer ustedes de persuadir y de extender la verdad sobre Cuba”.
Casi al cerrar su intervención, Díaz-Canel afirmó: “Nosotros tenemos la convicción de que la verdadera fuerza de una nación reside en su pueblo, en su gente, y en los trabajadores que construyen un futuro digno. Hoy esa fuerza en nuestro país se multiplica gracias a ustedes, demostrando que la solidaridad internacional es el arma más poderosa contra el egoísmo global”.
Otra certeza compartió el mandatario: “El heroísmo, la resistencia, la creatividad, la dignidad y la historia del pueblo cubano, junto a ustedes, y junto a la solidaridad de ustedes, nos van a dar la victoria, y de eso no tenemos ninguna duda”.
Cuba les abre el pecho y los abraza
Osnay Miguel Colina Rodríguez, presidente de la Comisión Organizadora del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), pronunció un discurso que conjugó la gratitud, el análisis de la coyuntura mundial, el balance de los procesos de transformación que vive Cuba, así como un llamado a defender la Patria socialista en todos los terrenos.
“Muchísimas gracias de todo corazón y en nombre de todo nuestro pueblo”, dijo Miguel Colina a los participantes, que una vez más demuestran —manifestó— que Cuba no está sola.
El dirigente sindical describió el convulso escenario internacional marcado por la multicrisis y agravado por el carácter agresivo del imperialismo estadounidense. Denunció que se nos habla de “la paz”, entre comillas, impuesta por las bombas, los drones y los golpes quirúrgicos; señaló a quienes “se conceden el derecho de decir y de decidir el cómo, el qué y el cuándo”, en busca de imponer un orden donde la desobediencia se paga con “linchamiento, presiones, amenazas” y un falso “trino de paz” que se intenta imponer por la fuerza de las armas.

En ese mapa de dominio -denunció Colina-, Estados Unidos establece bases militares, saquea recursos naturales e impone “una narrativa mediática que estigmatiza a las naciones soberanas”. Frente a ese asedio, la Isla no claudica: “Vivimos con orgullo y compromiso el año del centenario de Fidel, y aunque hay una escalada contra Cuba, se multiplica la resistencia creativa del pueblo. Su legado antiimperialista guía nuestra lucha”.
El discurso dedicó un espacio a los procesos de transformación que vive el país, basados en los documentos programáticos del Congreso del Partido. “Estamos en el proceso de actualización económica y social en Cuba”, afirmó, y lo demostró con números y hechos concretos de participación masiva: “Más de dos millones de trabajadores participamos en la construcción del proyecto de ley del Código del Trabajo. Más de dos millones de cubanos opinamos, aportamos artículos, concepciones, objetivos y tareas al programa de gobierno”.
Ese ejercicio democrático, explicó Colina Rodríguez, cristaliza en el “Programa Económico y Social del Gobierno para 2026”, definido como “la brújula, la hoja de ruta, el hilo conductor para alcanzar las necesarias transformaciones en el complejo escenario en el que se desempeña la economía”. El plan se asienta sobre los documentos partidistas y responde tanto a “distorsiones fiscales, desequilibrios macroeconómicos internos”, como a “factores externos severos que amenazan la estabilidad”. Al mismo tiempo, se articula a escala territorial con las Estrategias de Desarrollo provincial y municipal.
Lejos de ser un catálogo tecnocrático, el programa encarna las prioridades defendidas por la clase obrera: la preparación para la defensa del Estado socialista, la producción de alimentos, la transición energética hacia fuentes renovables, la reactivación de la industria nacional, la transformación digital de la sociedad, el uso de la ciencia y la innovación, y la comunicación social.
Colina Rodríguez también detalló a los amigos del mundo el componente social de estas transformaciones: protección a quienes viven en situación de vulnerabilidad, políticas que empoderan y adelantan a las mujeres y crean condiciones para que niños, adolescentes y jóvenes “participen, aporten, crezcan y hagan sus proyectos de vida”
Con el recrudecimiento del bloqueo como telón de fondo, Colina denunció la presencia de Cuba en la espuria lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo, y mencionó las amenazas lanzadas en la víspera por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la masiva celebración antiimperialista del Primero de Mayo en toda la Isla.
En ese punto, el líder sindical agradeció a la solidaridad internacional precisamente por ayudar a romper el cerco informativo en un momento muy desafiante: “Estamos en el deber de lograr que la verdad de Cuba y la obra de su noble pueblo se conozca y traspase los muros de la desinformación”.
Las palabras más estremecedoras sobre la escalada estadounidense llegaron cuando el dirigente citó al canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y calificó de “repudiable, pero curioso y ridículo” el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos respondiese con una nueva Orden Ejecutiva contra Cuba, precisamente este Primero de mayo.

Las “nuevas medidas coercitivas, bilaterales, ilegales y abusivas”, comentó, llegaron después de que en La Habana desfilaran “más de medio millón de cubanos, encabezados por el General de Ejército Raúl Castro Ruz y el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y la firma de 6 millones de cubanos y cubanas, el 81 % de la población mayor de 16 años en defensa de la Patria amenazada militarmente, en denuncia del bloqueo”.
El peligro no es solo económico o militar; hay una guerra cultural en marcha, advirtió Colina. Hay intentos de “colonizarnos nuevamente, conquistar nuevamente la red de identidades, tradiciones, culturas y entretenernos con consumos culturales que nos idioticen y nos deslicen hacia la traición, el odio y la droga”. En ese contexto, recordó que América Latina y el Caribe “no escapan de este odio, no escapan de esta amenaza y deben seguir siendo una zona de paz”.
Hacia el final de sus palabras, Colina Rodríguez dejó clara la firmeza de una Revolución que no se amedrenta. “La patria, la Revolución y el socialismo se defienden con ideas y con las armas. No van a amenazarnos. La patria se defiende”, declaró, mientras la sala estalló en aplausos.
Como parte de los anfitriones de la solidaridad mundial, Osnay Miguel Colina cerró con un emocionante mensaje, acompañado de un gesto cálido: “Les damos a todos la bienvenida. Cuba les abre el pecho y los abraza!”.
La Isla no amenaza a nadie
Especial momento tuvo lugar cuando el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, compartió con los presentes la Conferencia “Impacto del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. Actualización 2026”.Lo primero que hizo el titular de Relaciones Exteriores fue agradecer profundamente, a todas y todos, por su persistente, infatigable y victoriosa solidaridad con el pueblo cubano. Y más adelante afirmó que vivimos tiempos particularmente peligrosos para Cuba y para el mundo, en un escenario internacional crecientemente inestable, y donde se normaliza el uso de la fuerza.
Sobre el actual cerco imperial que gravita sobre la Isla, Rodríguez Parrilla hizo alusión al “bloqueo energético absoluto que se suma al bloqueo económico recrudecido y a la acumulación de sus efectos durante más de 60 años. Es un acto de guerra, equivale a un bloqueo naval, tipificado en el Derecho Internacional como un Acto de Guerra”.
Se sabe que Cuba, expresó el canciller, “no puede producir, por ahora, todas las necesidades de crudo o combustible que demanda la vida del pueblo y nuestra economía; que necesita hacer importación en ejercicio de un derecho reconocido, internacionalmente, de libertad de comercio y navegación”. El ministro recalcó que cuando el gobierno de Estados Unidos persigue el combustible, no solo detiene los barcos, a un suministrador, a una naviera, o a una compañía aseguradora: “Se detiene el transporte en Cuba, se afectan los servicios médicos, se afectan los servicios de salud, se daña la vida de millones y millones de personas, se daña a nuestros niños, a nuestros ancianos, a nuestros enfermos, y se intenta sembrar la desesperanza”.
Habló en términos de “un atentado criminal contra Cuba”, y de un “acto de intimidación inaceptable contra cualquier país”. Y explicó que las consecuencias no son mayores para la Isla, “como las que sufriría probablemente la inmensa mayoría de las naciones, precisamente por la naturaleza socialista, ordenada y centrada en los seres humanos y la familia, en la justicia social de nuestra economía”
Bruno Rodríguez enfatizó que “el impacto es severo y ustedes lo han vivido en los días que han permanecido en nuestra Patria, la presión es notoria, y las secuelas para el pueblo se sufren a diario. No hablamos de una abstracción sino de la vida cotidiana de la gente”.




Algunos preguntan hasta dónde Cuba podrá resistir el bloqueo energético o las condiciones actuales, dijo el miembro del Buró Político, para seguidamente afirmar: “La respuesta se encontró ayer en nuestras plazas y calles, a lo largo y ancho de toda la nación. Es firme la decisión de nuestro pueblo de sobreponerse y avanzar incluso en los peores escenarios”
En otro momento de su Conferencia, el ministro de Relaciones Exteriores enunció que “el bloqueo no es la única forma de agresión, sino que incluye la tolerancia, la impunidad con que se organizan desde el territorio estadounidense actos terroristas y violentos contra Cuba, desde donde se incita cotidianamente a la violencia, a la sedición”.
“Lo acompaña también un programa gubernamental y multimillonario en el despliegue de una guerra cognitiva contra el pueblo cubano, dirigida a desinformar, desorientar, desmovilizar, quebrar la identidad nacional, el espíritu patriótico, lastimar la sensibilidad humana, dañar el sentido de la dignidad, afectar la unidad monolítica del pueblo cubano en torno al Partido, la Revolución y su dirección histórica, y la actual; en torno al General de Ejército Raúl Castro Ruz, y al Primer Secretario y Presidente, Miguel Díaz-Canel”.
La confrontación ahora se libra también en el terreno simbólico y digital, aseveró el titular.
Acerca de la opción militar contra la Isla, Bruno Rodríguez reflexionó que la misma “deja de ser un ruido especulativo y entra en el debate institucional real en el mundo”. Matrices importantes se han impuesto, dijo, y enumeró como ejemplos la de que “el bloqueo petrolero es un acto gravemente dirigido contra los seres humanos, dirigido a provocar daños humanitarios, a crear daños extremos a un pueblo entero”; o la visión de que Cuba es la siguiente en la escalada militar; o la manipulación en el ámbito de los derechos humanos contra Cuba y los gobiernos progresistas.
Las dos matrices más frecuentes, afirmó, son las alusivas al bloqueo y la solidaridad. Y en la misma línea de razonamiento, recordó que Cuba es un Estado asediado. Cuba es un Estado agredido, no es un Estado ineficaz.
“Es cierto que hemos iniciado un proceso de intercambio con el gobierno de los Estados Unidos. No es nada extraordinario, lo hemos hecho en el pasado prácticamente con todos los gobiernos estadounidenses”, declaró en otro momento el canciller, quien dijo que “siempre, Fidel, Raúl, Díaz-Canel, la dirección del Partido, del Estado y del Gobierno, hemos tenido disposición a diálogos respetuosos, serios y responsables, para intentar resolver nuestras profundas diferencias. Hay experiencias anteriores, estamos dispuestos a avanzar por ese camino”.
El dirigente comentó que existen “temas bilaterales en los que podemos intercambiar, y a los que convendría a ambos pueblos encontrar solución”, pero que “no forma parte de ese intercambio, no lo forma de ninguna manera, el orden político y económico de Cuba. No forma parte de conversaciones con los Estados Unidos, ningún asunto interno de nuestro pueblo ni de nuestra Revolución”.
Rodríguez Parrilla aclaró que no se discutirá con los Estados Unidos, jamás, las cuestiones sobre la soberanía, la independencia, y la libre determinación de los cubanos. Y dijo: “Puedo asegurarles que seguimos y seguiremos luchando, soñando, comprometidos con la mejora continua de nuestro proceso de construcción socialista.
Continuaremos avanzando en el camino de alcanzar la mayor justicia social en el mayor grado posible, de protegerla, de defenderla al máximo, y de asegurar su sostenibilidad”.
“Esta es la Revolución de los humildes, con los humildes, y para los humildes. Es la revolución socialista y antiimperialista de los trabajadores cubanos que salieron ayer a nuestras calles. Sabemos que Cuba no está sola; y cuenten ustedes con la profunda lealtad, invariable, irrestricta, pese a cualquier riesgo, de los cubanos, a las causas justas del planeta, a la lucha antiimperialista”.
“Seguiremos siendo profundamente martianos, sintiendo que Patria es humanidad, y seguiremos siendo profundamente internacionalistas, como Fidel y el Che, hasta las últimas consecuencias”.
Sobre la agresividad imperial y las más recientes declaraciones de Trump, comentó el canciller que sería bueno que el imperialismo estadounidense, el gobierno, la comunidad militar, lean bien, interpreten bien las señales que dan el combate heroico y desigual de los cubanos defendiendo la soberanía y la seguridad del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, caídos heroicamente”.
“Interpreten bien, dijo, la marcha del pueblo combatiente del día de la agresión contra Venezuela; el homenaje multitudinario a nuestros caídos; los actos recientes, conmemorando la victoria de Girón; los más de 500.000 habaneros que llenaron la Tribuna Antimperialista José Martí ayer, en La Habana; los más de 5,2 millones de cubanos que hicieron lo mismo en todo nuestro país”.
Bruno afirmó que “Cuba sería un avispero; Cuba sería una trampa mortal; Cuba sería escenario de la Guerra de Todo el Pueblo si el imperialismo estadounidense osara atacar”.
Más de una interrogante extendió el canciller: ¿Qué justificación podría tener el gobierno de una superpotencia para un acto bárbaro, brutal? ¿Qué excusa se podría esgrimir para provocar decenas de miles de muertes de jóvenes y combatientes cubanos y jóvenes estadounidenses, y provocar destrucción y sufrimiento? ¿Cuál sería la meta? ¿Qué ocurriría después? ¿Qué impacto tendría una aventura militar de esta naturaleza en la desestabilización de la región, en el daño a las rutas comerciales y aéreas principales que abastecen el este del territorio de los Estados Unidos? ¿Buscará acaso asesinar a cientos de miles de cubanos, provocar la destrucción del país? ¿Pretenderá generar una situación de ingobernabilidad, miseria, enfermedades, calamidades impredecibles? ¿A quién beneficiaría un escenario como ese?
“Estamos seguros de que no ocurrirá, porque Cuba tiene la capacidad de prevenirlo, de impedirlo, y de defender con eficacia su independencia, su soberanía y libre determinación socialista”, declaró el titular.
“Cuba no amenaza a nadie. Cuba resiste también gracias a ustedes, porque no está sola”, enfatizó Bruno Rodríguez Parrilla en otro momento de su exposición.
Siempre estaremos con Cuba
Las voces solidarias contaron sus impresiones sobre el contacto estos días con el pueblo cubano, sobre cómo viven y se enfrentan a las carencias que ocasiona el bloqueo y su variante recrudecida con el cerco energético. Desde la admiración y la inspiración expresaron el compromiso de defender, acompañar y actuar en defensa de mujeres, niños, ancianos y jóvenes que hoy enfrentan limitaciones en la vida cotidiana.
El Héroe de la República de Cuba y presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Fernando González Llort, quien moderó el debate, agradeció la presencia de los amigos de la solidaridad por llegar a la Mayor de las Antillas en un momento de extrema amenaza: “Que estén aquí —apuntó— es un mensaje poderoso del compromiso de ustedes”, de la sinceridad de esa disposición de estar al lado del pueblo de Fidel.

Rob Miller, director ejecutivo de la Campaña de Solidaridad con Cuba en el Reino Unido, comentó cómo Trump disfruta de mostrarse como una suerte de líder, de superhéroe y mesías de un gran imperio, cuando es en verdad el gendarme del mundo. Pero hace pocos días, Miller tuvo la oportunidad —contó— de conocer a héroes verdaderos de carne y hueso en un policlínico en La Habana. “Allí sí conocimos a superhéroes, médicos y enfermeras que están vacunando a los niños. Cada cubano es un superhéroe. El pueblo está preparado para luchar y resistir y defender su soberanía. Ayer vimos a ese pueblo en el Malecón habanero y sabemos que los cubanos defenderán sus trincheras”.
“En Cuba, más que venir a hablar, hay que llegar a escuchar a este pueblo, a sus líderes y a su pueblo”, ese fue el mensaje más contundente de Julio Fuentes, presidente de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Trabajadores Estatales (Clate). El argentino dijo que, luego de conocer de primera mano lo que vive a diario el pueblo cubano, los amigos solidarios deben desplegar en sus países una activa agenda en favor de esa verdad apreciada. “Hay que pararse frente a las embajadas de los Estados Unidos en nuestros países, porque eso sí presiona, y exigir que levanten el bloqueo contra Cuba. Hay que multiplicar pronunciamientos y posiciones en todos los parlamentos, incluso en aquellos donde somos minoría, pero donde también hay dignidad y patriotismo”. La trinchera de combate de los amigos internacionales de la Isla está en nuestros países, apuntó el dirigente sindical.
El coordinador de la Agencia para el Intercambio Cultural y Económico con Cuba, Michele Curto, habló del pueblo cubano con un lirismo impactante. Describió la resistencia de los que habitan la Patria de Martí a partir de robustas maderas de los campos de la Isla: “los cubanos son caobas, palmas reales, caguairanes”. Tal aseveración es posible por su experiencia de llevar la solidaridad material y espiritual a los lugares más remotos del archipiélago caribeño.
El amigo italiano advirtió que no se puede ser neutral ante la violencia del imperio de Estados Unidos y calificó de ridícula la orden ejecutiva del presidente de los Estados Unidos. “Es un amenazador amenazado. Un imperio que ha tratado de pintarse de débil”.
Significó al año 2026 como una oportunidad para la unidad y la acción de los millones por todo el mundo que fueron tocados por la gestión y la obra del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. “En el año del Centenario de Fidel todos nosotros tenemos que ser capaces de defender lo que él construyó”. Es momento de ponerse la mochila y hacer lo que él haría en este contexto, el momento de cada uno decir: Yo soy Fidel.
Desde los pueblos del Caribe se escuchó a Katherine Marlene, presidenta de la asociación de amistad Santa Lucía-Cuba, quien condenó las acciones del gobierno de Estados Unidos contra la Isla, un sistema de medidas que intenta matar de hambre al pueblo. “Ellos han intentado añadir mayor presión al bloqueo —afirmó—, su objetivo es poner a Cuba en la oscuridad, impedir que se desarrolle”. En ese sentido, llamó a la administración estadounidense a que cese la política de castigo. “Los líderes de todo el mundo deben defender el derecho del pueblo cubano”, añadió.
Graciela Ramírez, del Comité Internacional Justicia, Paz y Dignidad para los Pueblos del Mundo, quien reside en Cuba desde hace 30 años y es una activa defensora de la Revolución Cubana y las causas justas de la humanidad, agradeció a todos los que, en estos tiempos, han ayudado al pueblo cubano, con especial mención a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
En sus enérgicas y sentidas palabras reflexionó: el pasado año, cuando nos reunimos aquí, abogábamos por el pueblo palestino agredido por Israel; hoy todo se ha complejizado más. El 3 de enero invadieron a Venezuela y secuestraron a su legítimo presidente, Nicolás Maduro, y luego llegaron las amenazas a Cuba. Este pueblo se levanta todos los días con una nueva amenaza. ¿Hasta dónde la asfixia y las amenazas? “¿Quién se cree que es Donald Trump para amenazar a una nación soberana?”, reflexionó.

Para Lefika Chetty, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Sudáfrica y coordinadora de la Asociación de Amistad entre la nación africana y el país caribeño, defender a la Mayor de las Antillas más allá del sentimiento establecido, significa una cuestión de respeto al derecho internacional. Añadió que permanecer callados ante este genocidio sería colaborar con el imperialismo. “Nosotros exigimos el fin del bloqueo, que Cuba sea eliminada de la lista de países terroristas y que le devuelvan la base naval”, remarcó.
Entre las voces que se alzaron en este encuentro internacional estuvieron las de los sindicalistas y activistas estadounidenses. Una de ellas fue la de la joven afrodescendiente Shaquille Fontenot, copresidenta de la red de solidaridad de Estados Unidos con Cuba, quien manifestó que desde su país, en lo adelante, aumentará el apoyo a la causa justa del pueblo cubano: “Tenemos que crear un frente amplio en Estados Unidos para defender a Cuba y explicar todo lo que hace el gobierno imperialista en contra de un pueblo noble. Nos corresponde hacerlo para evitar una guerra. La gente en Estados Unidos ve desmoronarse el imperio desde adentro, y quiero explicarles que ese gobierno no es el gobierno del pueblo de los Estados Unidos. Trump manda misiles a todo el mundo. Ellos dicen que Cuba es un Estado fallido, pero lo dice el gobierno que tiene miles de personas durmiendo en las calles, donde tiroteos en las escuelas asesinan niños y también los encarcela”.
Hacia el final de sus palabras, Shaquille Fontenot, emocionada, expresó: “A nosotros no nos importa lo que digan Donald Trump ni Marco Rubio. Seguiremos desde los Estados Unidos con Cuba. Así como ellos no pueden bloquear el sol, no podrán bloquear nuestra solidaridad”.
Desde La Habana, una declaración por la paz
En la Declaración Final del Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba y el Antiimperialismo “100 Años Con Fidel”, leída por Julio Fuentes Olivares, secretario general de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (Clate), los 766 delegados internacionales denunciaron y rechazaron enérgicamente la violenta escalada del actual gobierno estadounidense, que constituye la principal amenaza a la paz y la seguridad internacionales.
Asimismo, condenaron el bloqueo energético y la amenaza de guerra contra Cuba, el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, y “la infame inclusión de Cuba en la lista de estados supuestamente patrocinadores del terrorismo”.
De igual manera, se sumaron a la campaña internacional por la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores; demandaron el cese del genocidio contra el pueblo palestino; denunciaron el ataque perpetrado por las tropas israelíes contra la segunda flotilla humanitaria Global Sumud; y exigieron la liberación inmediata de los activistas secuestrados por los sionistas.
En otro momento, el texto condenó la Orden Ejecutiva del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de este Primero de mayo, que impone nuevas medidas coercitivas, unilaterales, ilegales y abusivas contra Cuba en sectores clave como energía, minería y defensa, con la única intención de castigar colectivamente al pueblo cubano.
Los representantes de 152 organizaciones políticas de todos los continentes reafirmaron que América Latina y el Caribe debe seguir siendo una Zona de Paz y rechazaron de la manera más enérgica la nueva amenaza de agresión militar contra Cuba por parte del presidente estadounidense, realizada este viernes en Miami.
Los amigos de la Revolución Cubana, recoge la Declaración, se comprometieron a la movilización permanente en campañas masivas ante las embajadas estadounidenses, al envío de cartas a los parlamentos y a movilizaciones en las principales ciudades del mundo. Igualmente acordaron crear una red para contrarrestar la manipulación mediática y activar la solidaridad con Cuba, y manifestaron su voluntad de continuar impulsando el Convoy Nuestra América, como mecanismo efectivo de solidaridad política y material.

Los defensores internacionales de la Revolución Cubana reunidos en La Habana expresaron hacia el final de la Declaración, que “ninguna potencia doblegará la voluntad de quienes llevan a Fidel en el corazón. El imperio construye muros; nosotros tejemos redes, abrazos y memoria. Cada carta, cada brigada, cada bandera en una plaza es un pedazo de Patria para Cuba. Fidel vive en nuestra unidad, en nuestra ternura combativa y en la certeza de que otro mundo mejor es posible”.
Hacia el final del encuentro el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, entregó el Premio Sindical Internacional «Corazón Abierto», a destacadas personalidades y colectivos que, con coherencia y valentía, han tendido su mano amiga al pueblo de Cuba en los momentos más difíciles, defendiendo la verdad frente al bloqueo, y alzando su voz por la Revolución cubana y por la paz mundial. Fueron ellos:
-Andreas Otto Nolte, Asesor de Relaciones Internacionales de IG del Metal de Alemania
-Sindicato Nacional de Trabajadores y/o Servidores Públicos de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
-Hebert Garrido Blanco, analista universitario en Administración y Magister en Formación de Formadores Socio Laborales del Plenario Intersindical de Trabajadores- Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT) de Uruguay.
-Yesika Alexandra Rocha García, Secretaria General de la Central Unitaria de Trabajadores de Arauca. Colombia.
-Unión de Maestros y Profesores de Reino Unido, NEU.
-Sebastián Viscuso, Representante en Cuba de la Central General de Trabajadores de Francia
-Gloria La Riva, amiga norteamericana, coordinadora del Proyecto HATUEY.
-Red Continental Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad con Cuba. Recibió Roberto Payano Pantaleón, presidente Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba. Medalla de la Amistad.
-Sociedad de Amigos de Cuba de Sudáfrica.
Fuente: Presidencia Cuba.
