Perú, con ocho presidentes en diez años, y en medio de un prolongado conteo de la primera vuelta de elecciones presidenciales, sufre otra porfía política y de credibilidad con el sonado caso de una secreta compra de aviones militares estadounidenses.
El presidente interino de Perú, José Balcázar, señaló críticamente hacia la clandestina tramitación de la compra de una flota de aviones F-16 a Estados Unidos, por tres mil 500 millones de dólares.
En un país con acentuadas desigualdades sociales, parecía más atinado destinar fondos a atender viejos reclamos sociales.
Pero desde el gobierno de la destituida presidenta designada Dina Boluarte hasta el último desplazado, José Jerí, transcurrieron negociaciones ocultas para la adquisición de los aparatos de guerra.
Balcázar, quien fue designado para reemplazar a Jerí, prefirió aplazar la compra de las aeronaves para después de la asunción del venidero jefe de Estado, tras la segunda ronda electoral del 7 de junio.
No obstante, ya se realizó el primer pago ascendente a 462 millones de dólares, tras conversaciones con Estados Unidos, a las cuales contribuyeron las presiones del embajador Bernie Navarro.
El propio Balcázar denunció que durante el mandato de José Jerí había otras ofertas de venta, de Suecia y Francia, desechadas para privilegiar a Estados Unidos.
De acuerdo con el gobernante interino, el ejecutivo peruano quedó al margen de las tratativas finales, hasta el 20 de abril.
En esa fecha se tomó la decisión en firme de la compra y Balcázar sugirió que tanto secretismo redujo la intervención de los mecanismos habituales de fiscalización.
Tanta ha sido la controversia que dimitieron dos ministros, opuestos a la postura de Balcázar.
El fuego cruzado entre este último y los funcionarios salientes y la contratación subrepticia de los aviones se añaden a un escenario crispado.
Nuevamente salió a relucir el debilitamiento de la institución presidencial en Perú, donde el Congreso dominado por la derecha decide tiempos de mandatos presidenciales.
Perú asombra además porque el Jurado Nacional de Elecciones anunció una auditoría sobre el proceso de la primera vuelta de las elecciones generales del 12 de abril.
A la par de denuncias de demora y dudas sobre el recuento, solo se ha llegado al 97,5 por ciento de las actas, sin una definición clara sobre quien competirá en la segunda ronda de junio, frente a la candidata derechista Keiko Fujimori.
Quizás la controversia de los aviones sea el primer trago amargo a tomar por el próximo presidente o presidenta.
