En un nuevo intento por ampliar el cerco financiero sobre Cuba, Estados Unidos impuso sanciones adicionales, esta vez contra cinco entidades y ocho funcionarios, bajo el alegato de establecer cooperación en seguridad con China y Rusia.
La administración de Donald Trump, quien se jacta de poder tomar Cuba, le niega a La Habana rubricar acuerdos con otras naciones, como amparan el comercio y el derecho internacionales.
Nuevamente el Departamento norteamericano de Estado apela a una de las órdenes Ejecutivas firmadas por el magnate republicano, destinadas a escalar la presión económica, diplomática y política sobre el archipiélago caribeño.
Deliberadamente, las medidas precisan la prohibición de que personas y empresas de la potencia nuclear hagan transacciones con las entidades y personas señaladas.
La Casa Blanca asimismo reprende a bancos y compañías extranjeras para impedirles mantener lazos con las personas y entidades sometidas a disposiciones agresivas.
Washington prosigue su plan de aislar a su vecino caribeño, como parte de una hostilidad propia de una guerra no declarada.
De esta forma, la administración republicana continúa su barrage de presiones, chantajes, mentiras y actos de proscripción, como parte de una política agresiva, recrudecida y publicitada sin sonrojos.
El manojo de puniciones somete a la mayor de las Antillas y a sus habitantes a un castigo general, a través de la desarticulación de servicios y carencias de alimentos y bienes.
La perla de la corona del sadismo la representa el cerco energético, mediante el cual se acumulan huellas de carácter humanitario.
La falta de energía obliga a prolongados apagones y a alargar las listas de espera quirúrgica en hospitales y a no poder actualizar esquemas de inmunización infantil.
En lo que los cubanos califican acertadamente como genocidio, interviene obstinadamente el Secretario de Estado, Marco Rubio, quien advirtió cínicamente que Cuba no tiene resortes de escape.
Desafortunadamente, una parte del mundo calla ante los desmanes de Estados Unidos contra Cuba, cuando mañana puede ser otra la víctima.
