La comunidad internacional reacciona ante una nueva fase del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, al autorizar el presidente Donald Trump la imposición de aranceles a países suministradores de petróleo al archipiélago caribeño.
En una serie de posturas ante el atropello del país del Norte a la mayor de las Antillas, sobresalen las de las cancillerías de Rusia y China.
En Moscú calificaron de alarmantes versiones de prensa sobre la imposición de Washington de un supuesto bloqueo naval a la mayor de las Antillas, lo que podría generar consecuencias humanitarias graves para la población.
Después de que la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, considerara ilegales las más recientes medidas restrictivas de Estados Unidos contra Cuba, se pudo conocer la reacción de China.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores reiteró el apoyo de China a Cuba en su defensa de la soberanía y seguridad, además de destacar la oposición a las medidas que, en sus palabras, privan al pueblo cubano de su derecho a la subsistencia y al desarrollo.
El Partido de los Trabajadores de Brasil rechazó lo que llamó amenaza criminal lanzada contra la mayor de las Antillas, en tanto el intelectual y teólogo Frei Betto subrayaba que el momento exige redoblar el acompañamiento a Cuba.
Se trata de algunos ejemplos del extendido rechazo a la anticubana orden ejecutiva de Donald Trump, un verdadero atentado contra la vida de los ciudadanos del país caribeño.
En paralelo a los vaticinios de “caída” emitidos por Trump con respecto a Cuba, sus pobladores han reafirmado su resistencia, en tanto el gobierno dijo apelar a la comunidad internacional para denunciar las amenazas externas.
Debe conocerse que el presidente de una potencia nuclear se jacta de que al chantajear al planeta con la advertencia de imponer aranceles absurdos, será posible privar a los cubanos de petróleo, lo que en la práctica significa la parálisis de la vida económica y un conflicto humanitario.
Debe explicarse también que Estados Unidos suscribe esta agresión apelando a falsedades y expresiones irrazonables, como la de que Cuba, un país pequeño y pobre, representa un peligro para la seguridad de la potencia del Norte.
Para los cubanos, el más reciente paso ofensivo de Estados Unidos se inscribe en una estrategia histórica orientada a paralizar por hambre y crisis energética a una población que, a pesar de lo dicho por Trump, es baluarte de la paz y la cooperación internacional.
