El nuevo presidente de Colombia, el ultraderechista Abelardo De la Espriella, ha dejado bien clara su alineación con la administración de su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien por cierto, en una acción totalmente injerencista, le había expresado su apoyo durante las elecciones generales de mediados de este año en la nación suramericana.
Una de las primeras disposiciones del primer mandatario colombiano ha sido sumarse a la llamada Coalición de las Américas contra los Carteles, principal herramienta de la controvertida iniciativa Escudo de las Américas, promovida por Washington y puesta en marcha en marzo de 2026.
Colombia se ha unido así al eje militarista regional, conformado por los gobiernos más conservadores del área y calificado como una forma más de Estados Unidos de ampliar su dominio en América Latina y el Caribe.
Diversos analistas han señalado que la iniciativa no está sustentada en el principio de la igualdad soberana, sino que está organizada alrededor de la agenda de seguridad nacional de Estados Unidos.
De hecho, recuerdan, que en diciembre pasado la administración Trump plasmó en su Estrategia de Seguridad Nacional que había que reconsiderar la presencia militar de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Y fiel a los dictámenes de Washington ha autorizado además, De la Espriella que las tropas estadounidenses operen en territorio colombiano para supuestamente luchar contra el narcotráfico.
Las decisiones del nuevo presidente colombiano han avivado los debates en la sociedad sobre soberanía y respeto a los derechos humanos.
El abogado constitucionalista Juan Manuel Charry, en declaraciones a la cadena colombiana Caracol señaló que si lo acordado entre Bogotá y Washington afecta la soberanía nacional o implica operativos de fuerzas estadounidenses en el país suramericano es imperativo que pase primero por el Congreso.
Por su parte, Iván Cepeda, líder de la oposición en el Senado, apuntó que el actual jefe de estado pretende entregar el gobierno, el territorio y la soberanía a los intereses estratégicos de Estados Unidos.
Más que evidente es el alineamiento con la política de Estados Unidos del nuevo presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, quien ha contado con el abierto apoyo de funcionarios de la administración Trump y quien tiene casualmente también la ciudadanía estadounidense.
