Los egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana, hoy se han convertido en guardianes de la vida y la salud de sus pueblos, tal como lo concibiera el líder de la Revolución Fidel Castro al dejarla inaugurada el 15 de noviembre de 1999.
De sus aulas han egresado 31 676 profesionales de 122 países en sus más de 25 años de fundada, quienes se han consagrado al más noble y humano de los oficios: salvar vidas y preservar salud.
Una de ellas es la chilena, Amaya Candia Neira, que siempre soñó con ser doctora y su país no le ofrecía oportunidades para acceder a la educación superior por no contar con los recursos económicos para pagar a una univerdidad.
«Provengo de una familia de estrato medio, siendo la tercera de 4 hermanos y resultó imposible que mis padres pudieran pagar mis estudios, por esta razón postulé a las becas que ofrecía la Embajada de Cuba en Chile. Me realizaron entrevistas vocacionales y sumado a mi actividad en el movimiento estudiantil ingreso a la ELAM el 2006. Después de mis dos primeros años paso a la Facultad Calixto García de la Habana para continuar las rotaciones médicas en diferentes especialidades».

¿Cómo te trataron los profesores cubanos? ¿Hubo alguna dificultad? ¿Recuerdas alguno en particular?
«Los profesores cubanos son ejemplares, siempre al servicios de sus alumnos. Quizás la mayor dificultad fueron algunos choques culturales, o que además la situación del país genera menor acceso a las Tecnologías de la Información y la infraestructura, principalmente por el bloqueo. De los profes en la ELAM recuerdo a Dariel de Bioquimica, Lily“Guyton”de Fisiología. En el Calixto al Dr Lara, al Dr Marchena del Pediátrico de Centro Habana, estos últimos unos maestros que ya partieron de este mundo».
¿Qué asignatura te costó más trabajo? ¿Cuál te gustó más?
«La más ruda cirugía, creo que porque a nivel mundial tiene sesgo de género que ha ido mejorando. Mis favoritas: Pediatría y Medicina General Integral».
Alguna anécdota de tus años de estudio.
«Tengo demasiadas, pero que en general se relacionan con los pacientes y las familias que atendía, la amabilidad que conmigo siempre se manifestaba, nunca importó que yo fuera de otro país».
¿Qué especialidad cursas? ¿Dónde has ejercido y qué actividad realizas en este momento?
«Soy especialista en Medicina Familiar, Magister en Salud Pública con mención en Gestión. Concluí un diplomado en políticas publicas de salud. Ejerzo como médico de familia en un servicio de urgencia pediátrica».
¿Has visitado Cuba? ¿Qué opinión te merece la situación actual con el recrudecimiento del bloqueo?
«Esta vez fue la novena visita que hice a la isla, y en calidad de presidenta de la Sociedad Médica de Egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina – SMI ELAM- en el marco del convoy humanitario “Nuestra América” que trajeron donaciones en medicamentos e insumos médicos del 21 al 24 de marzo.
«Efectivamente se notan los efectos del recrudecimiento del bloqueo, y como ejemplo me tocó vivir uno de los apagones generales en todo el país producido por la carencia de combustible. Entendí y corroboré que todas esas acciones del imperio conllevan, además, a querer debilitar la épica de los valores que tanto costó construir a Fidel y a la Revolución, provocadas por un delincuente genocida que se cree alguacil del mundo».
