En medio de las complejidades agravadas por la escalada agresiva de la política de cerco de Estados Unidos hacia Cuba la salud supone uno de los sectores particularmente afectados, y de manera sensible la cardiología.
Así lo confirma el doctor Eduardo Rivas Estany, presidente de la Sociedad Cubana de Cardiología, quien explicó que el bloqueo recrudecido deriva en muchas limitaciones de recursos, lo cual repercute directamente en la atención médica, en particular la atención de los pacientes con enfermedades cardiovasculares, que continúa siendo la primera causa de muerte en Cuba desde hace más de cinco décadas.
Explicó que, pese a los esfuerzos por revertir esta tendencia, no ha sido posible disminuir las afectaciones a los pacientes, lo cual repercute mucho en el cuadro de salud de la población.
Con respecto al tema, apuntó que en lugar de disminuir mortalidad en los últimos años, que es lo que se intenta desde el Sistema Nacional de Salud, la cifra de morbilidad de pacientes con afecciones cardíacas probablemente haya aumentado por diversas causas, pero con una marcada incidencia de las tensiones que impone el bloqueo a la adquisición de equipos y tratamientos necesarios para la atención de estos padecimientos.
Subrayó que en este renglón en particular los tratamientos son en gran parte sofisticados, costosos, con técnicas y procedimientos en constante actualización y que cambian prácticamente de un año a otro y muchas tecnologías con un gran porcentaje de componentes norteamericanos, y a veces, aunque sean fabricados por conglomerados europeos, cuentan con una parte de acciones y presupuestos de compañías estadounidenses y ya eso limita sobremanera la adquisición de estas e inclusive hasta las piezas de repuesto.
Ejemplificó que estas condiciones se sienten bien de cerca en la cirugía que está minimizada, ya que en muchas ocasiones la atención de cardiología intervencionista se imposibilita por la falta de algún insumo imposible de adquirir, las conocidas angioplastias con o sin estén los diagnósticos, los marcapasos, independientemente de que se logren algunos por donación, siguen siendo una tecnología muy costosa y limitada por los problemas antes mencionados.
No obstante, destacó, los especialistas de la cardiología mantienen desde siempre, y más ahora reforzado por el delicado contexto actual, una actitud de primera línea para continuar laborando y seguir prestando sus servicios a pesar de las limitaciones cotidianas que enfrentan.
En nuestro caso, los cardiólogos y los profesionales afines han estado dispuestos y lo están haciendo de acudir a sus puestos de la manera que sea: caminando, en bicicleta, como puedan; a cumplir con sus funciones asistenciales y no solo las asistenciales, sino también docentes; las académicas, formativas e investigativas de manera que, a pesar de ese bloqueo, se mantenga una actividad lo más normal posible en la esfera cardiovascular, concluyó.
