A cinco meses del devastador paso del huracán Melissa por la región oriental, los cubanos siguen pendientes de la atención a los damnificados, si bien el cerco energético de Estados Unidos obstaculiza la asistencia.
Autoridades de la parte este del archipiélago precisan sobre el acarreo de materiales de construcción hacia las provincias afectadas por un huracán que además castigó a Jamaica y Haití.
La rama habitacional fue la más perjudicada por las torrenciales lluvias y vientos fuertes, al punto de reportarse 215 mil derrumbes parciales o totales de techos de hogares.
El gobierno priorizaba el envío de tejas para reparar las moradas, sobre todo en nueve municipios de la oriental Santiago de Cuba, la más abatida de las provincias del oriente.
Sin embargo, el cerco energético estadounidense, que impide u obstaculiza la llegada de combustible a La Habana bajo la amenaza de imposición de aranceles, ha frenado el envío de materiales hacia zonas aún en recuperación.
En Santiago de Cuba lograron rehabilitar 18 mil viviendas, sobre todo las que presentaban derrumbes parciales de cubiertas, en tanto se avanza en la adaptación de recintos estatales y en la edificación de casas con modestos materiales.
Funcionarios locales aseguraron que el recrudecido bloqueo de Estados Unidos incide en la adquisición y producción de materiales y en su traslado a los municipios con damnificados.
El Sistema de Naciones Unidas, con sostenidos aportes hacia los territorios embestidos por el huracán Melissa, diseñó un plan de acción ante la urgencia de la recuperación del país y la contingencia energética, con prolongados períodos de cortes de electricidad.
El cerco energético de Washington y la obsolescencia de las termoeléctricas actúan desfavorablemente sobre las posibilidades de suministro eléctrico, lo que también repercute negativamente en las faenas para resarcir los daños provocados por el huracán.
Es cierto que los organismos especializados de la ONU y países amigos han enviado auxilio a los quebrantados por el paso del fenómeno meteorológico, pero los cubanos saben que deben hacer más para estabilizar servicios, reparar caminos y velar por los más vulnerables.
Los caprichos de la naturaleza, ilustrados con el paso de los huracanes Óscar y Rafael en 2024 y Melissa en 2025, se añadieron a un panorama de privaciones materiales y afectaciones de servicios a causa de la hostilidad de la potencia del Norte.
