Grandes hazañas y una labor altruista realizan los más de 300 galenos que integran la brigada médica cubana en Mozambique, que al concluir el año 2025 acumulan más de 1 millón 869 mil 092 pacientes atendidos y 27 348 cirugías practicadas.
Entre ellos está Glenys Mabel Peña Barreras, especialista en Medicina General Integral y en Endocrinología, que tiene tres misiones anteriores: Bolivia (2007-2009), Venezuela (2013-2014) y Brasil (2014-2017) y actualmente labora en el Hospital Central de Maputo, en el servicio de Pediatría, como endocrinóloga.
Ella asegura que en África se enfrenta a muchas patologías que solo conocía a través de los libros estudiados durante la carrera de medicina. Sin embargo: «nos hemos sabido crecer y con satisfacción ver como hemos podido contribuir a mejorar los indicadores del servicio», precisa la doctora residente en la ciudad de Camagüey y plantilla del Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña.
En su quehacer diario enfrenta patologías como la Diabetes Mellitus tipo 1, el Hipotiroidismo, la obesidad infantil y los disturbios en la diferenciación sexual, aunque estos últimos no tienen una elevada incidencia pero reciben un diagnóstico tardío, ya en el periodo de la adolescencia.
«Nuestro país cuenta con el Cribado Neonatal para el diagnóstico de los desordenes en los órganos sexuales por lo que este tipo de patología se corrige en edades tempranas, sin embargo en Mozambique solo existe en clínicas privadas y con elevado costo e inaccesible para la mayoría de nuestros pacientes aquí», especifica la doctora.
Afirma que la experiencia médica de laborar fuera de las fronteras cubanas sirve para «crecernos como personas y profesionales, porque el médico cubano tiene algo que lo diferencia del resto y es el alto sentido humanista».
«Desarrollamos, -dice- la capacidad de mirar al paciente, escucharlo, examinarlo, esa disposición de ir donde se es necesario, eso nos hace diferentes. Y no solo eso; también las excelentes relaciones de hermandad con nuestros compañeros tanto de la misión como nacionales, lo que nos hace gozar de prestigio y contar con el respeto y cariño de colegas, pacientes y además de la familia», precisa la doctora.
De igual forma, también labora en la preparación de los profesionales mozambicanos, tanto médicos como enfermeras, y con frecuencia celebran las jornadas por la Salud, en las cuales pesquizan pacientes, realizan acciones de prevención y educación sanitaria, y se acercan los servicios de salud a las comunidades donde residen personas carentes de medios materiales de subsistencia.
Resume su labor en Mozambique: «La medicina cubana cuenta con gran prestigio y reconocimiento, y es algo que nos enorgullece pues somos fruto de ello, siempre a pesar de las dificultades de tecnología aplicando el método clínico, además de siempre ponerle corazón a nuestro desempeño como profesionales; ejemplo de esto es que tenemos amplia y activa participación en eventos, jornadas científicas y congresos en este país, además la misión realiza cada año Jornadas Científicas Provinciales y Nacional donde todos presentamos e intercambiamos nuestras experiencias, con elevado nivel científico».
