Las fronteras cubanas consolidan controles antidrogas

Por: Roberto Morejón

Las leyes cubanas se caracterizan por su endurecimiento ante la importación de drogas y sustancias psicotrópicas, su consumo y comercialización interna, de ahí que la Aduana General de la República perfeccione sus métodos de fiscalización.

La labor de enfrentamiento en las terminales aeroportuarias del país continuó en 2015 en la búsqueda de la mayor eficiencia, sin perturbar el flujo normal de los viajeros, muchos de ellos turistas, y de los cubanos.

Los técnicos de las Aduanas detectaron múltiples intentos de algunos cubanos y visitantes extranjeros de importar droga y otras sustancias para el tráfico y consumo en el país, así como de exportar.

Desde enero y hasta diciembre de 2015, la Aduana General de la República ocupó casi 105 kilogramos de estupefacientes en los 46 casos de narcotráfico registrados.

En todo 2014 se frustraron 49 casos de esa índole y se ocuparon 49 kilogramos de droga.

Como expresión de una tendencia apreciada en los últimos años, en 2015 se reiteraron en las aduanas cubanas las denominadas encomiendas.

Con frecuencia los pasajeros viajan y trasladan encargos de amigos y familiares para hacerles un favor, o venden parte de las libras de su equipaje a quien desea enviar algún paquete a Cuba.

La mayoría de las veces no revisan el contenido de la carga y si los técnicos en frontera detectan artículos o sustancias cuya importación está prohibida, el pasajero asume la sanción penal que conlleva.

Gracias a la pericia de los especialistas de Rayos X, las unidades cinófilas de la técnica canina y los analistas, en las terminales aeroportuarias se descubren ingeniosos métodos para la importación de alucinógenos y otras sustancias prohibidas.

La Aduana General de la República perfecciona la preparación del personal para impedir la comisión de delitos que pongan en riesgo la integridad del país.

En octubre último, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, John Kelly, admitió que en la actualidad "no hay drogas que pasan por Cuba, así que los narcotraficantes tienen que ir alrededor de la isla".

Paralelamente, el Estado cubano orienta el trabajo social y educativo para evitar que los jóvenes se inicien en el consumo de estupefacientes.

Con el apoyo determinante del Ministerio de Salud Pública se realizan diálogos con las familias, videodebate y conferencias en las escuelas y en las comunidades de mayor riesgo.

Muy popular es la Línea Confidencial Antidrogas, servicio con el que las personas enfermas y sus familiares pueden aclarar dudas anónimamente con la colaboración de especialistas.

Las autoridades cubanas están en condiciones de trabajar aún más porque las fronteras cubanas constituyan un valladar infranqueable para los narcotraficantes.

Editado por Maite González Martínez



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