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Médico hondureño: “Amo a Cuba”

por Nuria Barbosa
Médico hondureño graduado en la ELAM

Recientemente el gobierno actual de Honduras rechazó la presencia de la brigada médica cubana en su territorio que ayudaba a los más necesitados en comunidades apartadas y de difícil acceso, sin embargo, la solidaridad con el pueblo hondureño alcanza la cifra de 1640 médicos formados gratuitamente en universidades cubanas.

Uno de ellos es Adalid Zuniga Muñoz, que estudió en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana y ahora cursa la especialidad de Terapia Intensiva en su primer año.

¿Qué te motivó estudiar Medicina?

«Desde niño fue un sueño. Siempre me impresionó la capacidad de un médico para aliviar el dolor, devolver esperanza y cambiar el destino de una familia con una decisión acertada. Ver cómo podían ayudar a otros marcó profundamente mi vocación. La medicina no fue una casualidad, fue un llamado.

«Tuve la oportunidad de acceder a mis estudios por medio de la Embajada de Cuba en Honduras. Como muchos hondureños, pasé por un proceso riguroso de entrevistas y exámenes. Fue un camino de esfuerzo, disciplina y mucha determinación, pero cada paso valió la pena porque me acercaba al sueño de mi vida.

«Realicé mis primeros años (premédico, primero y segundo año) en la Escuela Latinoamericana de Medicina. Posteriormente continué mi formación en la Facultad y Politécnico de la Salud Arley Hernández Moreira, en la ciudad de Morón, provincia de Ciego de Ávila, entre los años 2008 y 2015. Provincia que amo mucho, en especial el municipio de Morón».

¿Cómo fue tu experiencia con los profesores cubanos?

«Realmente fue extraordinaria. De mis profesores nunca he tenido una queja. Son profesionales con una ética admirable, profundamente comprometidos con la formación de sus estudiantes. No solo enseñan contenidos, forman carácter, responsabilidad y sensibilidad humana.

«El sistema de estudio exigía disciplina diaria. No eran minutos de estudio, eran muchas horas. Adaptarse a ese ritmo fue un desafío, pero también una bendición, porque me formó con rigor científico y fortaleza mental.

Médico hondureño graduado en la ELAMMédico hondureño graduado en la ELAM

«Recuerdo con especial cariño a varios profesores como Óscar Román, Félix Jorge, René Hernández, Duniesky Pérez y Juana María (Inglés), entre muchos otros. Para mí, cada uno dejó una huella imborrable. Más que docentes, fueron guías en mi crecimiento profesional y humano».

¿Qué asignatura te resultó más difícil? ¿Y cuál te gustó más?

«La Medicina en sí misma es un reto constante. Cada asignatura tiene su nivel de complejidad y exige compromiso absoluto. No podría decir que una fue fácil. Sin embargo, Medicina Interna fue una de las que más me apasionó. Me cautiva la clínica, el interrogatorio, el examen físico, la capacidad de llegar a un diagnóstico a través del razonamiento. Ahí comprendí que la base fundamental del médico está en escuchar y observar con profundidad».

¿Alguna anécdota de tus años de estudio?

«Hay muchísimas. Si me detengo a escribirlas, podría llenar más de un libro. Viví momentos inolvidables: guardias interminables, estudios colectivos hasta la madrugada, risas, sacrificios, también momentos difíciles que me enseñaron resiliencia. Las experiencias duras fueron, quizás, las que más me formaron y fortalecieron».

¿Qué especialidad cursas?

«Actualmente hago la residencia en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico Manuel Fajardo, en La Habana. La Terapia Intensiva representa para mí el máximo compromiso con la vida. Es estar en el límite entre la esperanza y la adversidad, donde cada segundo cuenta y cada decisión puede marcar la diferencia. Estoy profundamente enamorado de esta especialidad.

Médico hondureño graduado en la ELAMMédico hondureño graduado en la ELAM

«Tengo el privilegio de estar rodeado de profesores espectaculares, con una combinación admirable entre experiencia acumulada y actualización científica constante. Con profundo respeto y gratitud menciono a los profesores Reinaldo Goyri, Tomás, Janeth, Frank, Luisito, Reynaldo, Ana Delia, Héctor, Amílkar, y Michel en el área de Cardiología, recientemente se ha incorporado el profesor Alejandro, también de Cardiología.

«Todos poseen vastos conocimientos, gran calidad humana y una entrega total a la enseñanza. Me siento envuelto entre experiencia y actualización, creciendo cada día más bajo su guía.

«Y no puedo dejar de hablar de nuestro equipo de enfermería. Todas mis enfermeras son extraordinarias. En Terapia Intensiva no se trabaja solo; se trabaja en equipo. Son profesionales super comprometidas, humanas, atentas y con una capacidad impresionante para sostener la vida en los momentos más críticos. Mi admiración y respeto hacia ellas es absoluto. Además de mis compañeros residentes en la especialidad».

¿Cómo sientes a Cuba?

«Vivo en Cuba y no deseo irme. Amo profundamente esta tierra. Desde el primer día que llegué entendí que estaba ante un pueblo noble, resiliente y digno.

«La situación actual es compleja y se vive día a día. El recrudecimiento de medidas externas impacta directamente en la vida cotidiana del pueblo. Sin embargo, también he sido testigo de algo más grande: la capacidad de resistencia, solidaridad y unidad de los cubanos.

«He visto ancianos, niños, mujeres y hombres enfrentando dificultades con una fortaleza admirable. Cuba es soberanía, es identidad, es dignidad. Y yo he decidido estar del lado de la justicia, del lado del pueblo, del lado de quienes creen en el derecho de vivir con respeto y autodeterminación».

 

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