Con la vehemencia y solidez conceptual que lo caracteriza, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, alertó al mundo sobre los nuevos colonialismos y las violaciones de la integridad territorial de Estados soberanos.
Al intervenir en una reunión cumbre en Colombia entre la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y África, el líder carioca criticó las mentiras que sirven para justificar la destrucción y las guerras.
Ovacionado, Lula Da Silva increpó a las potencias que, según sus palabras, “nos quitaron oro, plata, diamantes, minerales y ahora nos quieren colonizar de nuevo”.
Aunque no lo mencionó directamente, la expresión pareció retratar al gobernante estadounidense, Donald Trump, envuelto en secuestros de presidentes y guerras, en busca de tierras raras, petróleo y minerales.
Con apego a datos como el que señala que el año pasado se gastaron 2 billones de dólares en armas y guerras cuando aún 630 millones de personas padecen hambre en el planeta, el otrora líder sindical cuestionó lo que denominó pasividad del Consejo de Seguridad de la ONU.
Atribuyó a ese órgano la responsabilidad por la falta de funcionamiento de la ONU para evitar guerras, cuando hoy, dijo, son ellos los que desatan los conflictos.
Lula Da Silva llamó a no permitir que alguien entre en los asuntos y en los territorios de nuestros países, un reclamo que si bien no especificó con nombres, pareció dirigirse a Venezuela y Cuba.
Estados Unidos atacó Venezuela, secuestró a su presidente y esposa y amenaza con ejercer incluso golpes militares contra Cuba.
La potencia del Norte estableció además un bloqueo energético que atenta contra la supervivencia de los habitantes de esa nación antillana.
Las exhortaciones del primer mandatario de Brasil deberían ser tenidas en cuenta en el Sur global, pues muchos países se exponen a peligros.
Esa posibilidad se hace tangible ante la subordinación de gobiernos de derecha, como ocurre en América Latina, a los dictados de Trump.
Brasil, México y Colombia se alzan como una barrera ante los delirios de la actual administración estadounidense.
Contrario a las contingencias que se ciernen sobre Cuba, se alza la solidaridad de Brasil y México, desde cuyos territorios llegan a La Habana valijas con alimentos, insumos y paneles solares, para un país agobiado por las escaseces creadas principalmente por el bloqueo de Washington.
