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Creciente agonía: Cartas escritas desde el deber y con el corazón martiano

por Dalia Reyes
José Martí

Creciente agonía. El sentido del deber, el amor a Cuba, el abrazo a la Patria amada, aunque en ello vaya la vida, es la idea cardinal que deja nuestro José Martí a fines del mes de marzo, cuando se prepara para regresar a su tierra y luchar por la definitiva independencia.

¿Qué sentimientos afloraban en el Maestro entonces cuando se acercaba al cumplimiento de su sueño dorado? Hoy nos acercamos al hombre con el corazón a flor de piel, latiendo más fuerte.

El Apóstol recién había cumplido 42 años, y en vísperas de salir hacia Cuba junto al General en Jefe Máximo Gómez, para cristalizar la Guerra Necesaria, sintió la urgencia, en su creciente agonía por su isla, de dejar constancia del caudal de sus ideas, de su pensamiento vasto y culto.

Leonor Pérez y José Martí

Doña Leonor Pérez y José Martí.

Como hijo, el deber de decirle a su progenitora Doña Leonor cuánto la amaba, y cuánto había representado en su vida, a pesar de los reclamos de la madre que quería al hijo varón junto a ella, como padre espiritual, Martí toma un tiempo también para escribir y dar consejos a las niñas María y Carmen Mantilla, mientras, al amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal, le revela lo más íntimo y hondo de su pensamiento revolucionario y latinoamericanista.

Sobre el tema, nos ofrece detalles el Máster Adolfo Enrique Rodríguez Cima, profesor de la Universidad Médica de Villa Clara, presidente de la Cátedra Martiana en esa institución y miembro de la Sociedad Cultural José Martí.

“Son cartas escritas con muchos sentimientos, eticidad, y en el Manifiesto suscribe su devoción por la libertad de Cuba y la unión de las Antillas. En estos escritos hay un alcance que supera la lucha por la libertad de la isla, está expresa, además, la propia historia de su vida, su sentido del deber y del sacrificio para lograr la independencia de la isla y garantizar el futuro de Nuestra América”, explica.

A ciencia cierta no ha sido posible precisar el orden en que Martí escribió esos documentos, pero en todos, están a flor de piel las ideas nobles del Apóstol y la fidelidad a su pensamiento.

La carta a su madre es un testimonio vivo, desgarrador, donde quedan nítidos el dolor por el desencuentro, pero también el inconmensurable amor por quien le dio el ser y por toda su familia. “Madre mía: Hoy, 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensando en Vd. Yo sin cesar pienso en Vd. Vd. se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; y ¿por qué nací de Vd. con una vida que ama el sacrificio? Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil. Pero conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre.

 Abrace a mis hermanas, y a sus compañeros. ¡Ojalá pueda algún día verlos a todos a mí alrededor, contentos de mí! Y entonces sí que cuidaré yo de Vd. con mimo y con orgullo. Ahora, bendígame, y crea que jamás saldrá de mi corazón obra sin piedad y sin limpieza. La bendición.

Su José Martí”

Rodríguez Cima considera que tal parece una carta escrita en versos, “tiene una profundidad sentimental y moral inmensa, hay un vínculo afectivo, pero le repite la palabra usted, lo cual demuestra que hay respeto, amor, pero también desacuerdos, discrepancias, e incluso, desobediencia en nombre de un bien mayor, que es la independencia de su Patria. Leonor no entiende que Martí venga a Cuba a la lucha, pero Martí responde de manera extraordinaria: ¿por qué nací de usted con una vida que ama el sacrificio? Leonor tuvo una vida llena de carencias, de pérdidas, perdió a seis de sus hijos y a su esposo, pero, además, hay incomprensiones del sacrificio de la vida martiana, pero él demuestra que en su alma está más vivo que nunca el amor de su familia y el desgarramiento de su vida espiritual”

María Mantilla y José Martí

María Mantilla y José Martí

A María y Carmen Mantilla hace unas líneas breves, llenas de ternura.

“Mi María y mi Carmita:

Salgo de pronto a un largo viaje, sin pluma ni tinta, ni modo de escribir en mucho tiempo. Las abrazo, las abrazo muchas veces sobre mi corazón. Una carta he de recibir siempre de Uds, y es la noticia, que me traerán el sol y las estrellas, de que no amarán en este mundo sino lo que merezca amor, de que se me con­servan generosas y sencillas, de que jamás tendrán de amigo a quien no las iguale en mérito y pureza.”

Acerca de esta misiva, el investigador puntualiza que “les transmite la idea de que va a salir a un largo viaje y que va a cumplir por la definitiva independencia de Cuba, les pide que en el mundo difícil donde viven, sigan dando amor y construyendo ese amor, les aconseja que estudien, es una carta breve con un sentimiento afectivo muy grande, recordemos que son personas con una significación extraordinaria en la vida de Martí, la familia de Carmen Miyares, y él les debe reciprocidad, respeto y cariño”.

Federico Henríquez

A su entrañable amigo Federico Henríquez y Carvajal escribe también una misiva, donde reafirma su decisión de morir por un ideal.

«Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar. Para mí la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber. Ya arde la sangre. Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable, al sacrificio; hay que hacer viable, e inexpugnable, la guerra; si ella me manda, conforme a mi deseo único, quedarme, me quedo en ella; si me manda, clavándome el alma, irme lejos de los que mueren como yo sabría morir, también tendré ese valor».

 «Yo alzaré el mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir callado. Para mí, ya es hora».

De acuerdo con el experto “le está diciendo que ha llegado el momento en que le toca cumplir con su deber, parte a Cuba con el interés de liberarla y quizás hasta morir, como ocurrió desgraciadamente;  hay una frase que está en el Turquino y que están en esas letras: Escasos como los montes son los hombres que saben mirar desde ellos  y ven con entrañas de nación o de humanidad, les habla de la tristeza de la partida, ese día él sale hacia la isla, se despide de la casa que lo acogió como un hijo, un hermano, la casa de Gómez y dice también que quien ha proclamado la necesidad de luchar por la independencia de Cuba y morir por ella, no puede ser el último en estar en el campo de batalla, esta carta tiene un sentimiento antillanista, el Maestro dice que si cae en combate, cae como un hijo de Cuba, de las Antillas, de la América”

En la creciente agonía martiana, el sentido del deber. Sentimientos marcados en las cartas escritas a fines de marzo de 1895 por nuestro José Martí a seres entrañables, con el corazón latiendo por Cuba y los sentimientos a flor de piel, justamente cuando se disponía a partir en un largo viaje para luchar por la independencia de Cuba y entregar su vida en aras de un ideal.

(Dalia Reyes, corresponsal de Radio Habana Cuba en Villa Clara)

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