Israel asume como práctica sistemática silenciar las voces que intentan reflejar la matanza de civiles en las guerras y ocupaciones que provoca, tal y como ocurre en Líbano.
Por la metralla del régimen sionista, fueron asesinados los comunicadores Fatima Ftouni, Mohammad Ftouni y Ali Choeib, quienes cometían lo que en Tel Aviv consideran un crimen, o sea, reflejar los horrores del poderío militar de la potencia regional.
Los trabajadores de la prensa eran enviados de la red informativa satelital panárabe Al Mayadeen y la televisora Al-Manar y no fueron masacrados por error.
Fue un crimen flagrante, denunció el presidente libanés, Joseph Aoun.
Además de tener certeza de quiénes eran el blanco de sus cohetes, las fuerzas de exterminio continúan en Líbano sur la misma conducta seguida en Gaza y en Cisjordania.
Es una política de Estado poner término a la profesión que contribuye a explicar al mundo los impactos del genocidio, como el de Gaza, donde han sido aniquilados más de 70 mil civiles.
El régimen sionista acude como siempre a su obsesiva adjudicación de que todo aquel que no lo aplauda es su adversario.

El ejército israelí afirmó que uno de los comunicadores asesinados pertenecía a un cuerpo de inteligencia del grupo Hezbolah.
Lo cierto es que además de ultimar a informadores, Tel Aviv hace lo mismo con civiles en Líbano desde hace un mes, período en el que han obligado a un millón de personas a abandonar sus asentamientos.
Según balances de organizaciones no gubernamentales Israel asesinó hasta diciembre de 2025 casi 260 periodistas en Gaza.
De acuerdo con el estadounidense Comité para la Protección de los Periodistas, Israel figura entre los países que más asesinatos de corresponsales han quedado impunes.
Activistas afirman desconocer sobre investigaciones reales y creíbles sobre tales crímenes contra comunicadores en las últimas dos décadas.
Para los periodistas también tiene Israel otras respuestas, como las intimidaciones, ciberataques y censuras.
De ahí que la UNESCO, Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, otorgara el Premio Mundial a la Libertad de Prensa en mayo de 2024 a los periodistas palestinos que trabajan en Gaza.
Desafortunadamente, la reacción mundial ha sido tibia ante los desmanes contra la prensa de Israel, el que irrespeta normas internacionales para atemorizar a quienes buscan informar de modo independiente sobre masacres como las de Gaza y Líbano sur.

