El estudiante gabonés Frackson-Langelot Mbanza-Bagny cursa el 5to año en la facultad de medicina Victoria de Girón, de La Habana. Recibió un reconocimiento por parte del claustro de profesores al exponer una investigación sobre el cáncer laríngeo al concluir la rotación de otorrinolaringología.
La apreciación del jurado que evaluó la indagación significó que este tema debe ser de profundo estudio porque esta patología afecta a un 45% del total de las neoplasias malignas de cabeza y cuello y ocupa el cuarto lugar en orden de importancia relativa a nivel mundial. Para Cuba es el segundo lugar en incidencia y primero en mortalidad en ambos sexos, con mayor predisposición en el masculino.
Ello lo causa el hábito de fumar y el consumo excesivo de alcohol como factores predisponientes principales, aunque también inciden los factores genéticos. El estudiante respondió varias preguntas:

¿Cómo se comporta la incidencia del cáncer en tu país y en específico el cáncer de cabeza y cuello?
«En Gabón, se estiman alrededor de 3600 nuevos casos de cáncer al año con aproximadamente 2000 muertes. Su incidencia ha mostrado un incremento moderado en las últimas décadas en parte por el envejecimiento poblacional y por factores de riesgo relacionados a los hábitos de vida. En los hombres predomina el cáncer de próstata e hígado. En mujeres, el cáncer de mama y cervicouterino.
«Con respecto al cáncer de la cabeza y cuello no existe muchos datos de investigación sobre este tema en Gabón. No obstante, según lo publicado en la revista científica Globocan 2022, ocupa la quinta posición de los cánceres diagnosticados en hombres en aquel año y que no es muy común entre las féminas».
¿Se puede prevenir y curar el cáncer?
«Claro que sí. De hecho, hice mención a las medidas preventivas en mi trabajo de investigación en el cual solía reagruparlas en dos grandes grupos; la prevención primaria que consiste principalmente en un conjunto de acciones para evitar contraer la enfermedad actuando de manera directa sobre los factores de riesgo modificables altamente cancerígenos como el consumo excesivo de tabaco y alcohol, una dieta desequilibrada, y la exposición a sustancias cancerígenas como radiaciones excesivas. En ese caso están los individuos que trabajan en centros de abesto. Además, influye la no vacunación contra el virus del papiloma humano y el de la hepatitis, por ejemplo.
«En la prevención secundaria debe implementarse políticas de salud pública como programas nacionales de sensibilización y educación, la regulación del acceso al cigarro y al alcohol; y por ende una buena cobertura del programa de vacunación nacional.
«La curación del cáncer, depende del tipo y del estadío. Los casos detectados a tiempo tendrán mejor pronóstico y alta probabilidad de éxito con los métodos terapéuticos adecuados».

¿Qué recomendaciones darías a las personas para no padecer de cáncer?
«Primero, deben cambiarse los hábitos de vida ya mencionados y realizar chequeos médicos regulares, con énfasis en las personas con factores de riesgo. Hablo de los pacientes diagnosticados con tumores y de aquellos con antecedentes familiares de esta patología».
¿Tienes algún sueño por cumplir en tu profesión?
«Prefiero especializarme en oncología. Aunque siempre pensé en la neurocirugía y luego realizar una subespecialidad en oncología neurológicas».
¿Y para tu país, algún sueño?
«Deseo que en Gabón exista un sistema de salud óptimo, también en la subregión y en África. Por ello, se impone establecer una política de salud pública eficiente formando personal calificado, que nos permita adquirir un sistema de salud competitivo.
«Estoy trabajando en mi primer libro que espero terminar antes de mi graduación como médico general en el año 2027. Hago énfasis en los logros del sistema de salud cubano que con bajos recursos pueden implementarse en mi país. Esa será mi contribución al crecimiento y desarrollo del sistema de salud nacional gabonés.
«Sobre la investigación que realicé, me permitió identificar patrones de incidencia y factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello, lo que ayuda a diseñar políticas de prevención y programas de detección temprana adaptados a cada país. Esto puede reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes».
