Mayo de 1999: Ante la Sala de lo Civil y de lo Administrativo del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana, el testimonio sentido de Evelia Domenech, madre de Manuel Ascunce, joven asesinado junto a su alumno, el campesino Pedro Lantigua, el 26 de noviembre de 1961 por bandas terroristas que operaban en las montañas del Escambray.
La voz octogenaria de Evelia duele: “He sido perjudicada por lo más grande que le puede pasar a una madre: la pérdida de su hijo (…). Se ensañaron con su cuerpo, un adolescente de 16 años. No soy yo sola, sino miles de madres con las garras del imperio clavadas en nuestras entrañas (…), no tienen perdón”.
Evelia Domenech formó parte de los 193 testigos, quienes, junto a documentos desclasificados por el propio Gobierno norteamericano, fotografías, materiales fílmicos y resultados periciales de meticulosas investigaciones, devinieron pruebas irrefutables para la conformación de la Demanda del Pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por daños humanos, demanda presentada el 31 de mayo de 1999 y respaldada por la inmensa mayoría del pueblo cubano, representado en sus principales organizaciones de masas y sociales.
En dicha demanda, el Tribunal Popular Provincial de Ciudad de la Habana dictaminó que el gobierno agresor de Estados Unidos debía indemnizar al pueblo cubano con el pago único de 181 100 millones de dólares estadounidenses; aunque, tal como alegaron los letrados a cargo del proceso judicial, el dolor y las lágrimas no tienen precio.
Una larga lista de hechos había enlutado a Cuba para esa fecha. El bandidismo en el territorio nacional dejó 549 muertos y 200 personas con discapacidad. El ataque mercenario por Playa Girón tuvo un saldo de 176 muertos, más de 300 heridos y 50 discapacitados. A ello se suman los fallecimientos motivados por la introducción deliberada del virus del dengue (hemorrágico) en la Isla. Igualmente, en la memoria de Cuba no ha cicatrizado la voladura en pleno vuelo del avión de Cubana de Aviación en el que 73 personas fueron asesinadas, de ellas 57 cubanos.
Otro infinito número de hechos fue denunciado durante 12 días, en los cuales se escucharon con dolor las voces de las víctimas de tanta criminalidad orquestada y financiada por Estados Unidos contra Cuba. Todavía allí, ante la Sala de lo Civil y de lo Administrativo del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana, se escuchan los ecos del testimonio sentido de Evelia Domenech, madre de Manuel Ascunce, el muchacho del farol y la cartilla asesinado por enseñar a leer y a escribir.
“No soy yo sola, sino miles de madres con las garras del imperio clavadas en nuestras entrañas” dijo entonces Evelia y todavía duele escucharla.
(Arelys García, corresponsal de Radio Habana Cuba en Sancti Spíritus)
