Muchas personas que en el mundo encausan sus buenos deseos hacia Cuba, bloqueada por Estados Unidos, reaccionaron indignadas ante la inclusión de una importante institución del archipiélago caribeño en una lista de sanciones del país del Norte.
La administración de Donald Trump incorporó al ICAP, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, y a su empresa afiliada AMISTUR, a una lista de sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Bajo argumentos ilegítimos y fraudulentos, los sancionadores alegan que el ICAP apoya una campaña maliciosa para subvertir y desestabilizar la seguridad nacional de la principal potencia militar del mundo.
Aparejado a la campaña para presentar a la mayor de las Antillas como una amenaza a la integridad de la potencia del Norte, la acción adversa contra el ICAP trata de desviar la atención de que se trata de una institución independiente, enfilada hacia el desarrollo de la fraternidad entre los pueblos.
Fundado en 1960, el instituto respalda asociaciones de amistad con Cuba en todo el mundo, promueve contactos con los colaboradores de este país y recibe y atiende brigadas de voluntarios.
Estos grupos, cuyos integrantes se financian sus viajes a La Habana, realizan en la mayor de las Antillas labores agrícolas, encuentros en comunidades y visitan lugares históricos.
El ICAP también atiende a estudiantes y residentes extranjeros, comparte proyectos con la sociedad civil local y traza líneas de acción para estimular la solidaridad con la patria de José Martí.
Con su tenaz denuncia del bloqueo, el despliegue de iniciativas del ICAP incomoda a Washington, al punto de fustigarlo basado en calumnias, como una forma de cortar lazos del país antillano con la comunidad internacional, incluyendo el pueblo estadounidense.
El ataque contra el ICAP no es un hecho aislado, pues se inscribe en el recrudecimiento del cerco, ilustrado en dos órdenes ejecutivas firmadas por Trump, que asumen el boicot energético como pieza clave para la asfixia.
Paradójicamente, el gobierno que financia campañas de subversión contra Cuba emplaza al ICAP por difundir lo que describe como una ideología radical en el extranjero.
Es de esperar que el bien estructurado movimiento de solidaridad con Cuba salga al paso de la arremetida de la casa Blanca contra el ICAP.
