Cuba allana el camino hacia una mayor flexibilización en el escenario económico, presionada por el recrudecimiento del bloqueo y el cerco energético de Estados Unidos.
En debate con estructuras del gobernante Partido Comunista y parlamentarias, se adelantan nuevas aperturas y cambios en la organización de gobierno.
Partiendo de que en momentos de crisis, sometido el país a acentuadas privaciones materiales y afectaciones en los servicios a causa esencialmente del boicot de Washington, es imperativo cambiar todo lo posible y necesario, la mayor de las Antillas se aboca a notables transformaciones.
De acuerdo con los objetivos expuestos por el gobierno, con las disposiciones en ciernes se tratará de impulsar la producción agrícola e industrial, crear riquezas, distribuirlas con justicia social y perfeccionar el sistema económico.
Las autoridades subrayan la intención de buscar soluciones a la crisis apelando a una correcta simbiosis entre planificación centralizada, propia del socialismo, y los estímulos de mercado.
En lo que se vislumbra como un paso muy esperado, se proyecta otorgar más autonomía a la empresa estatal, concebida para su funcionamiento sin intermediarios.
A la par de la reestructuración del Estado y el gobierno, con el anuncio de una reducción de ministerios e institutos, el archipiélago caribeño aspira a liberar gastos del presupuesto, reasignados a programas sociales.
Ante una producción agropecuaria por debajo de las necesidades, el país se propone conceder más facultades para el uso y empleo de la tierra, reducir superficies ociosas y facilitar a labriegos acceder a más insumos, así como a mercados en moneda nacional y divisas.
Con prevista agilización en el comercio exterior y nuevas medidas para atraer inversión extranjera y de cubanos, el gobierno anuncia la reducción de actividades hasta ahora prohibidas del sector privado.
Estas y otras líneas de trabajo se priorizarán junto a la ejecución del programa económico y social para 2026, la autonomía municipal y el desarrollo de las fuentes renovables de energía.
Cuba, que prevé gestionar negocios en el ámbito inmobiliario y el turismo con nuevas modalidades y otros socios, apunta también hacia la protección de la fuerza de trabajo calificada más joven.
Los dirigentes confían en que las propuestas aportarán creatividad frente a las graves dificultades que laceran la vida cotidiana de los cubanos, matizada por la arremetida feroz de la administración de Donald Trump.
