El rol de los peluqueros o estilistas en nuestra sociedad es mucho más sagrado y hermoso de lo que imaginamos.
Quienes se dedican a esta profesión son los vigilantes silenciosos de nuestra autoestima. Esos aliados que, con un corte preciso o un cambio de color, nos devuelven la mirada al espejo y nos recuerdan quiénes queremos ser.
Su magia va más allá de lo estético. Son confidentes profesionales que escuchan nuestras preocupaciones entre el ruido de los secadores.
Son también artistas de la identidad. Respetan la textura de nuestro cabello, entiende la forma de nuestro rostro y potencia nuestra belleza única.
No nos imponen tendencias; nos ayudan a adaptarlas a nuestra esencia. Son esos artesanos que entienden que un cabello no es solo fibra de queratina, es cultura, es raza, es historia personal.
En la provincia cubana de Granma encontramos a muchos estilistas que ayudan a transformar y devuelven la autoestima, entre ellos está el joven de 30 años Yusbanis Guevara Cabrales, quien lleva 6 años con experiencia en el mundo de la belleza y hoy nos acercamos a su historia.
“En toda mi carrera como profesional he aprendido muchísimo. Más que ser estilista y conocer un cabello, conocemos al cliente. Yo anteriormente era administrador almacenero de una escuela, pero siempre supe que había algo que me inclinaba por esa rama, porque siempre a mi mamá le daba los tintes en la casa.”

“Un día decidí a vender mi teléfono para comprarme mi primera plancha y empecé a hacer queratina. Fue pasando el tiempo y tuve la posibilidad de trabajar con productos profesionales de diferentes marcas y entonces eso me hizo crecerme como profesional.”
“Más que cobrar un servicio, amo lo que hago. Y muestra de ello ha sido todo el recorrido que he tenido hace 6 años con mis clientes que son incondicionales. Tengo clientes que se mantienen conmigo desde que empecé.”
“Pasé mi primer curso en la Casa de Orientación a la Mujer y a la Familia. También estudiaba por las redes sociales, pero quise tener la oportunidad de conocer estilistas, de abrirme en este mundo.”

“Tuve la posibilidad de pasar un curso a nivel internacional en la provincia de Holguín con la Asociación Mundial de Educadores de Belleza, eso me abrió puertas y fue una de las mejores cosas que me ha pasado porque tuve la posibilidad también de conocer colegas, compartir conocimientos.”
“Yo tengo mi salón en el edificio 18 Plantas (el de mayor altura de la ciudad de Bayamo), piso 6, con una amplia variedad de servicios, desde queratina, tratamientos capilares, cortes de cabello, diseños de balayage, mechas, contorno, en fin, una variedad de servicios que se pueden adaptar al cliente.”
Cuando pensamos en el rol de los peluqueros en nuestra sociedad, vemos a constructores de confianza, oyentes de almas y jardineros de la belleza humana.
Ellos y ellas nos recuerdan que, a veces, para cambiar la vida, solo hace falta un buen corte y alguien que crea en nosotros mientras lo hace.
Por eso en este día internacional del peluquero recordemos que al entrar en sus salones, encontramos un obrador de sueños, donde cada transformación es un acto de amor propio.
(Leipzig del Carmen Vázquez, corresponsal de Radio Habana Cuba en Granma)
