La fuerte presión de los argentinos en las calles y el insuficiente apoyo legislativo, llevó a que el gobierno del presidente Javier Milei se viera obligado a retirar dos de los artículos claves de su anteproyecto de «Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada», que finalmente fuera aprobado por el Senado en una ajustada votación.
Con 37 votos a favor y 33 en contra fue sancionada la norma, tras una maratónica sesión de 13 horas de debates, matizada por una intensa protesta popular frente a la sede en Buenos Aires del Congreso.
Gases lacrimógenos, balas de goma y camiones lanza agua fue la respuesta de las autoridades a los miles de manifestantes que expresaban su rechazo contra la criticada legislación, que calificaron como un intento de hacer negocios con el patrimonio natural de Argentina.
«La Patria no se vende» fue el claro mensaje de los argentinos a Milei, quien fracasó en sus intentos de vender sin restricciones tierras a los extranjeros o la desprotección de zonas incendiadas.
El gobierno buscaba ampliar el tope de tierra que una empresa foránea o un particular puede adquirir, que hoy es del 15% a escala nacional, provincial y municipal.
En la actualidad, de acuerdo con estudios, citados por medios de prensa, ya más de 13 millones de hectáreas del país suramericano están en manos de extranjeros.
También se quería eliminar la prohibición de que extranjeros pudieran comprar terrenos que tengan grandes cuerpos de agua.
La sociedad igualmente expresó su rechazo a un pretendido cambio de la Ley de Manejo del Fuego, que intentaba eliminat la prohibición del cambio de uso del suelo por 60 años después de un incendio en zonas de bosques, áreas naturales protegidas y humedales
La transformación de la norma buscaba igualmente quitar el impedimento por 30 años para realizar proyectos inmobiliarios y actividades agropecuarias tras incendios en zonas de vegetación fuera de los límites urbanos.
Ahora la Cámara de Diputados deberá pronunciarse sobre la legislación, cercenada por el amplio rechazo ciudadano, lo que se suma a las derrotas del gobierno de Milei en sus intentos por llevar adelante reformas de corte privatizador.
