En el corazón de la agricultura cubana, un proyecto está marcando la diferencia en la protección de la biodiversidad. El proyecto COBIMAS, gestionado por el Ministerio de la Agricultura con apoyo de la FAO y el GEF, está fortaleciendo las capacidades de la isla para conservar recursos genéticos vitales como el maíz.
Un impulso tecnológico para la conservación
El proyecto está dotando de equipamiento de vanguardia a laboratorios del Instituto de Investigaciones en Agricultura Tropical Alejandro de Humboldt. La adquisición de microscopios estereoscópicos y otros insumos permite un análisis detallado de tejidos y células vegetales, crucial para la conservación y el manejo sostenible. Estas acciones benefician directamente a la UBPC Emilio Hernández y forman parte del fortalecimiento de programas de conservación ex situ en el Banco de Germoplasma nacional.
¿Por qué es tan valioso el maíz cubano?
- Patrimonio genético único: Cuba conserva seis razas de maíz (Criollo, Argentino, Tusón, Canilla, Amarillo Reventador y Dulce), adaptadas durante décadas a condiciones tropicales específicas. Esta diversidad es considerada una fuente clave para el mejoramiento de cultivos en regiones tropicales del mundo.
- Conservacióncomplementaria: El proyecto combina la conservación ex situ (en bancos de semillas) con la in situ (en campos de agricultores), permitiendo que la evolución continúe y se preserven conocimientos tradicionales.
El germoplasma de maíz en el mundo: una reserva de futuro
A nivel global, el germoplasma de maíz es la base de la seguridad alimentaria. El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) alberga más de 28,000 accesiones de maíz en sus bancos, conservadas a temperaturas bajo cero. Cada variedad guarda estrategias evolutivas para enfrentar sequías, plagas y nuevos patógenos.
Ventajas del germoplasma diverso
- Resiliencia climática: Permite desarrollar variedades tolerantes al calor y la escasez de agua.
- Mejora genética acelerada: Investigaciones recientes demuestran que los bancos públicos de germoplasma ayudan a identificar genes clave para la calidad del grano (proteína, almidón y aceite), agilizando el desarrollo de variedades superiores.
- Innovación y mercado: La diversidad genética se traduce en híbridos con mayor rendimiento y valor comercial, adaptados a condiciones específicas.
En un mundo que sufre los impactos del cambio climático, la apuesta de Cuba por preservar su maíz no es solo un acto de soberanía; es un acto de defensa frente al cerco estadounidense que golpea nuestra producción de alimentos; es, también,
una inversión en la resiliencia alimentaria global, demostrando que conservar nuestra herencia genética es el primer paso para construir el futuro.
(Con información de fao.org)
