La Timba cubana, un sueño de Juan Formell

Editado por Lorena Viñas Rodríguez
2019-08-05 07:43:58

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Foto: Cubasí.

Por: Guadalupe Yaujar Díaz

La Habana, 5 ago (RHC) En 1998, el reconocido músico, compositor y arreglista cubano Juan Formell, director de los Van Van declaró, en conferencia de prensa, la llamada música salsa de la década de los 90, como la música timba, por su potente influencia rumbera. (*)

Quizás fue este un sueño acariciado por Formell, fallecido hace cinco años, cuando así se expresó en el Café El Louvre, del hotel Inglaterra. Eran días de los conciertos del Team Cuba (DreamTeam).

Precisamente lo que el excelente músico avizoró alcanza hoy su máxima expresión en La Habana, al celebrarse la primera edición del Festival de la Timba “Por Siempre Formell”.

El encuentro que tiene una amplia agenda en varios escenarios habaneros estará, hasta este día 4, lleno de exposiciones, conferencias y conciertos con las mejores agrupaciones del repertorio popular del país.

Se trata de una cita dedicada al 50 aniversario de la fundación de la orquesta los Van Van —4 de diciembre de 1969— y al 500 aniversario de la fundación de La Habana.

Mucho se habla, en nuestro país y los grandes circuitos musicales de Latinoamérica, acerca de la Timba cubana, género nacido en la isla a partir de la fusión de modernos ritmos con mucha agresividad y fácil de bailar.

Convocada en gran parte por la música en vivo que por estos días suena en la intersección de las calles 23 y P, en La Rampa capitalina – me atrevo a escrutar un poco en lo escrito acerca de los orígenes..

Se plantean sus antecedentes en cuatro pilares: el propio Formell con el songo (mezcla de son, yoruba y el pop español), Irakere con un formato una front line de metales, golpe en el corazón del bombo y la fusión del jazz con la electrónica, la rumba y tambores batá. Revé con el changüí soneado y rumbeado en las orquestaciones atrevidas de Juan Carlos Alfonso.

En tanto, dio colores a la timba Adalberto Álvarez con su agrupación Son 14 en el renacimiento del conjunto sonero salseado, con más velocidad.

Otros grandes de la música bailable del patio, desde 1961, habría que añadirle los aportes conceptuales de los Tambores de Enrique Bonne, con 54 miembros, los cuales le dieron nuevos aires a la conga con trompeta china y todo; en 1963, y la irrupción del ritmo Mozambique, con Pello el Afrokán.

En alguna ocasión, Formell, el también llamado cronista musical de Cuba, confesó que: “quien absorbe, agarra, extracta y sintetiza todos los antecedentes de la timba es José Luis Cortés”, rey de los tumbaos, los montunos, los coros, y lo funde con la sencillez bailable de Los Van Van, a partir de asumir la esencia de las tradiciones nacionales.

En esa amalgama de opiniones se habla de los textos como crudos y agresivos, reflejo de los tiempos, una lírica distinta, una poesía que canta “la cultura del ritmo”, de la que hablaba Fernando Ortiz. Sobre la libertad del baile Juan Formell expone que la timba es un ritmo heavy (duro), afro, distinto a la salsita blanca latina. “La música bailable, la salsa, la timba, no mueren, están en el corazón del pueblo cubano”.

Cuando en 1969 Juan Formell fundó los Van Van, agrupación insignia de la música popular de la isla, nos legó el aprovechamiento de los recursos expresivos del Son, y sus valiosos aportes estilísticos y estructurales a las orquestas charangueras cubanas.

En ese empeño no le faltaron la instrumentación electrónica con la incorporación del bajo eléctrico y la organeta en sustitución del contrabajo y el piano acústico, el tratamiento rítmico y amplificación acústica en los violines, el empleo de la flauta de sistema y la batería que sustituyeron a la flauta de cinco llaves y las pailas, el trabajo vocal a tres voces en lugar del unísono, entre otros.

Por su contribución a la música y haber calado en el corazón de todos los cubanos y de personas de otras latitudes, cuando se escuchen sus piezas Te traigo, Chirrín chirrán, Llegué, llegué, Que no, que no, El baile del buey cansao, La Habana no aguanta más, entre otras, el festival que lleva su nombre será algo más que su sueño.

(*) La Habana, 2 de agosto de 1942 - 1 de mayo de 2014



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