Cumbre USA-NORCOREA: apuesta difícil

Editado por Maite González Martínez
2019-02-26 08:23:20

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Imagen/CNN.

Por: Guillermo Alvarado

Con muchas interrogantes sobre los resultados concretos y si realmente significará un paso efectivo hacia la mutua comprensión y la paz, comenzará en pocas horas en Hanoi, Vietnam, la segunda reunión Cumbre entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de la República Popular Democrática de Corea, Kim Jong-Un.

Aunque urgentes acontecimientos, como la situación en Venezuela, asediada por Washington y algunos gobiernos genuflexos de la región, han obligado a apartar un tanto la mirada de la cita en Vietnam, no se puede negar que se trata de un evento de singular importancia, toda vez que hasta hace poco más de un año la península coreana parecía prepararse para ser escenario de un conflicto de gran escala.

Debo decir que esta cumbre, como ocurrió con los sucesos del fin de semana en la frontera colombo-venezolana, ha sido objeto de un tratamiento parcial, o incluso torcido, por los grandes medios de comunicación vinculados al capital transnacional.

Se habla mucho de la postura, las exigencias y los intereses de Estados Unidos respecto a Corea del Norte, con el énfasis puesto en el tema de la desnuclearización del país asiático, como si ese fuese el único punto en discusión, o el más importante.

De hecho, Trump va con la disposición de forzar a su homólogo norcoreano a que ponga sobre la mesa los inventarios concretos de armas atómicas y centros de investigación que está dispuesto a desmantelar, pero solo lleva en su propia maleta iniciativas periféricas y poco profundas en los temas que son de urgente negociación para Pyongyang.

 

El analista y militar vietnamita Nguyen Minh Tam recordó en entrevista con Sputnik que para Corea del Norte hay tres prioridades fundamentales y que ninguna va en la agenda de la delegación estadounidense.

La primera es la eliminación completa y definitiva del bloqueo y el sistema de sanciones impuestas por la ONU a instancias de Estados Unidos y que son un obstáculo para el desarrollo de la economía de ese país.

En segundo término figura la rubrica de un verdadero tratado de paz, que sustituya al acuerdo de cese de hostilidades de Panmunjon de 1953 y garantice que la RPDC no vuelva a ser víctima de una agresión, como ocurrió en 1950 bajo bandera de la ONU.

La tercera prioridad es la evacuación definitiva de los más de 28 mil soldados estadounidenses y todos sus medios que están acantonados en Corea del Sur. Esta es una condición indispensable para que el pueblo coreano decida con total libertad sobre la reunificación de la península bajo sus propias condiciones y lograr así la paz, la estabilidad y el progreso sin tutelajes ni obstáculos foráneos.

Una vez resueltos estos temas, el denominado problema nuclear norcoreano, que tanto sueño quita a políticos y analistas occidentales, se diluirá por sí solo y no merecerá nuevas cumbres, ni amenazas o sanciones.

La gran pregunta es: ¿estará dispuesto Donald Trump a negociar los tres asuntos, o preferirá seguir brincando por las ramas con el argumento de la amenaza atómica?

Yo, realmente soy escéptico. No pienso que tenga de verdad intenciones de resolver el problema de fondo. Usted, amigo que me lee, seguro que ya tiene también sus propias ideas.



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