Barcelona tiene sed

Editado por María Candela
2024-02-02 09:05:48

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Por Guillermo Alvarado

El gobierno de Cataluña declaró en fase de emergencia a la ciudad de Barcelona y sus alrededores debido a una sequía sin precedentes en esa zona, donde las reservas de agua están en un punto crítico y todo indica que la situación se va a agravar en el futuro inmediato.

La medida implica una drástica reducción de la disponibilidad del líquido vital en la agricultura, la ganadería y la construcción, tres sectores clave en la economía catalana.

El presidente del gobierno regional, Pere Aragonés, dijo que en total unos seis millones de personas están afectadas por la peor sequía del último siglo, que llevó a los embalses a niveles por debajo del 16 por ciento.

Los períodos sin lluvia son relativamente usuales en esta zona del Mediterráneo, para la actual ya duró mucho y de alargarse un año más la situación será dramática indicaron algunos especialistas.

En definitiva se trata de una nueva muestra de cómo está evolucionando el cambio climático, un fenómeno que ya está en marcha aunque algunos políticos, como Donald Trump y su émulo argentino Javier Milei, entre otros, se empeñan en negar.

Los casos se están multiplicando en los cuatro costados del mundo de las formas más disímiles, como la sequía en Cataluña, grandes inundaciones en África y Asia o los severos incendios forestales que están devastando a Colombia en estos días.

En Chile, por ejemplo, el verano austral se ha caracterizado por olas de calor nunca antes vistas, como la sufrida esta semana en la zona centro-sur del territorio, con temperaturas de más de 37 grados Celsius en la ciudad de Santiago, la capital.

Los diarios y los noticieros de televisión están llenos de recomendaciones para evitar los llamados “golpes de calor” que pueden resultar mortales para niños, adultos mayores o personas con patologías crónicas.

El caso es que desde el punto de vista climático el mundo está cambiando de manera acelerada y profunda y no existe ninguna duda de que la acción del ser humano es decisiva en este sentido, en particular por el irracional modelo de producción y consumo implantado en los dos últimos siglos.

Lo he dicho en otras ocasiones, pero vale la pena repetir la opinión del genetista y escritor francés Albert Jacquard: Si la humanidad desapareciera de pronto sería una tragedia desde el punto de vista de la biología, pero al día siguiente las aves, los animales y las plantas en el bosque estarían mucho más contentas. 



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