Naufraga Biden en el Senado

Editado por Maria Calvo
2024-02-09 07:52:30

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Senado de Estados Unidos rechaza proyecto nueva ley de migratoria

por Guillermo Alvarado

El presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, recibió un duro revés cuando el Senado rechazó un acuerdo negociado durante meses por demócratas y republicanos destinado a endurecer las condiciones de los migrantes en la frontera sur, como nunca se había visto antes.

Las razones del fracaso no radican en que los legisladores hayan considerado excesivas las medidas contra quienes aspiran a entrar a la potencia norteña, sino todo lo contrario, es porque la llamada “ala dura” republicana, empujada por el ex presidente Donald Trump, las considera insuficientes.

En realidad el principal problema para este tipo de acuerdos es que llegó a discutirse en pleno año electoral, cuando cada parte está tratando de llevar la mayor cantidad posible de agua a su molino y los migrantes se convierten en rehenes de intereses políticos mezquinos.

Lo que en esencia proponía el texto era crear una autoridad especial fronteriza que se activaría si el cruce de personas a lo largo de la extensa frontera con México supera una media de entre 4 mil y 8 mil 500 en un día.

Por otra parte, aquellos que crucen sin documentos por encima de la primera cifra no serán elegibles para obtener asilo en ese país.

Respecto a este último punto, el del asilo, se eleva el nivel de exigencia para superar el examen inicial, que lo hace prácticamente imposible para la mayoría de solicitantes.

También hay graves restricciones para otorgar permisos humanitarios o vías a la nacionalización, con algunas excepciones que obedecen a intereses políticos de la potencia norteña respecto a determinadas nacionalidades.

No obstante la dureza de estas medidas, a Trump le parecen insuficientes y llamó a sus huestes en el recinto parlamentario, que no son pocas, a torpedear el acuerdo y, de paso, ocasionar un tropezón a quien se apunta como su futuro rival en la disputa por la Casa Blanca.

Pero eso no es todo, pues resulta que el asunto migratorio estaba acompañado por un paquete de asistencia financiera para el exterior, que incluye ayuda militar a Ucrania e Israel, dos fuertes aliados y protegidos de Biden, quien quedó en una posición al menos incómoda ante sus “amigos”.

No se trata, por supuesto, de que el Partido Republicano y los conservadores demócratas estén en contra del régimen de Netanyahu y el genocidio palestino, ni mucho menos, sino que todo esto forma parte de un sistema de chantajes mutuos, que es cómo funciona la política en Estados Unidos.

A muy pocos en Washington les importa la vida de migrantes o palestinos, afanados como están en mantener sus privilegios a toda costa.



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