La economía mundial tuvo un 2015 espinoso y los retos persisten para 2016

por Roberto Morejón

La ansiada recuperación económica mundial no llegó en 2015 y todavía se sufren las consecuencias de la crisis financiera iniciada en 2008.

El año recién finalizado exhibió una gran debilidad por la caída de los precios de las materias primas, en especial del petróleo, y los persistentes problemas de las economías emergentes, como las de Rusia y Brasil.

Otros vientos en contra para la economía global provinieron de los menores flujos de comercio, la creciente volatilidad en los tipos de cambio y flujos de capital y el estancamiento de la inversión y la productividad.

Mientras Japón sigue sin recobrarse, la eurozona anhela volver a su dinamismo de antaño y China constituye la excepción, por su solidez económica, aun cuando crece a un ritmo más lento.

La economía mundial vaciló en 2015, con un crecimiento estimado en 2,4%, cuatro décimas menos de lo previsto seis meses atrás,

según el informe de Naciones Unidas “Situación y Perspectivas de la Economía Mundial”.

El estudio advierte que "los menores precios de las materias primas, las masivas salidas de capital y una mayor volatilidad en los mercados financieros han reducido el crecimiento en los países en desarrollo y en las economías en transición, hasta alcanzar su menor nivel desde la crisis financiera global de 2008/09".

A la insuficiente tasa de crecimiento económico mundial contribuyeron asimismo los desequilibrios geopolíticos, entre ellos, las guerras en Siria, Yemen y Libia, el conflicto palestino, el religioso en Nigeria y el drama de los refugiados.

Los expertos coinciden en que el año 2015 cerró con una coyuntura global más complicada en comparación con el anterior.

La CEPAL, Comisión Económica de la ONU para América Latina, pronostica que este año persistirán en el planeta la volatilidad y la incertidumbre observadas en 2015.

Es así que algunas economías emergentes seguirán con dificultades para obtener recursos en los mercados internacionales y en el caso de la región al sur del Río Bravo, el crecimiento será de 0,2%, después de un retroceso en 2015 de -0,4%.

Ante un crecimiento amortiguado se auguran en América Latina y el Caribe la depreciación de monedas y la reversión de flujos de capital.

En relación con la economía global, si en 2015 continuó su desaceleración, nada indica en el año en curso un florecimiento consistente como el que se requiere, mucho menos en un entorno incierto.

Pueden esperarse entonces nuevos episodios de volatilidad financiera, ajustes en la inversión pública y el gasto social así como recortes de empleos públicos de algunos gobiernos, al apostar por recetas neoliberales.

Editado por Maria Calvo



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