Motivaciones políticas detrás de falsas acusaciones contra Cuba

Editado por Maite González Martínez
2021-02-18 06:56:33

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Por María Josefina Arce.

A pocos meses de asumir en 2017 la presidencia de Estados Unidos, acusó Donald Trump a Cuba, sin prueba alguna ni basamento científico, de supuestos ataques sónicos contra su personal diplomático acreditado en La Habana que presentó problemas de salud.

Un informe secreto del Departamento norteamericano del Tesoro, recientemente desclasificado, confirma que las acusaciones tuvieron desde el principio un marcado carácter político.

El gobernante cometió errores y excesos en la gestión del caso, señala el documento que por demás, recuerda que nunca se designó a ningún funcionario de alto nivel como responsable general para investigar.

Lo cierto es que Trump aprovechó el suceso para reducir en un 60 por ciento su personal en La Habana y expulsar a casi 20 funcionarios cubanos acreditados en Washington. Una maniobra para dañar las relaciones entre ambos países, retomadas en 2015 tras el acercamiento registrado a finales del año anterior bajo el mandato del ex presidente Barack Obama.

Se venía gestando lo que a partir de ese momento sería la política de Estados Unidos hacia Cuba, marcada por una creciente hostilidad y el reforzamiento del bloqueo criminal, con más de 200 acciones en cuatro años de mandato.

La nación caribeña, al conocer sobre el incidente de salud, desarrolló de inmediato una exhaustiva investigación sobre el caso. Científicos y especialistas analizaron hasta el entorno en que se desenvolvía el personal diplomático para descartar cualquier posibilidad.

Cuba siempre expresó por demás, su voluntad de cooperar en las pesquisas para determinar las posibles causas de los malestares. Pero se le negó el acceso al examen de los pacientes o sus historias, y se entorpeció el intercambio a nivel científico.

Los agentes del FBI, Buró Federal de Investigaciones, que viajaron en cuatro ocasiones a la capital cubana tampoco encontraron evidencia alguna de los supuestos ataques sónicos.

Asimismo, prestigiosos científicos de otras naciones cuestionaron la posibilidad de que los síntomas presentados por los funcionarios estadounidenses hubieran sido provocados por un equipamiento conocido.

Dejaron claro además, que no es posible causar daños cerebrales a partir de estos incidentes.

El informe desclasificado corrobora que no hay evidencias de esos supuestos ataques y que detrás de todas esas falsas acusaciones estaba la hostilidad de un gobierno contra un país soberano e independiente, que siempre se ha distinguido por garantizar la salud y seguridad de los cubanos y de los ciudadanos extranjeros.



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