Dos importantes turoperadores argentinos comprenden la complejidad por la que está atravesando hoy Cuba; sin embargo afirman que sus turistas siguen siendo bien asistidos y están esperanzados que esta industria retomará su fuerza en la isla.
A causa de la intensificación de la guerra económica, comercial y financiera de la administración de Donald Trump el turismo cubano se ve afectado por la reducción de vuelos a sus destinos, la prohibición del uso de las tarjetas Visa y Mastercard, y compañías hoteleras se han visto forzada a dejar de operar varias de sus instalaciones.
Las cadenas Meliá e Iberostar, por ejemplo, suspendieron sus operaciones en un número de sus establecimientos aunque se mantienen administrando otros de primera línea.
En comentarios para la revista especializada El Mensajero el director de Tip Travel, Marcelo Sonenblum, reconoció el negativo impacto en las ventas, pero afirmó que Cuba mantiene la robustez en los servicios receptivos que operan en la isla, los cuales responden con solvencia. “A nivel comercial el impacto es alto, porque Cuba es un destino que históricamente se vendía mucho en el mercado argentino, y en el caso de Tip Travel somos un referente de ese producto”, afirmó.
El ejecutivo diferenció la retracción comercial de la realidad operativa en el terreno: «Los servicios de los receptivos funcionan bien; nosotros en ningún momento tuvimos un servicio que dejara de brindarse por falta de combustible o por falta de luz”.
Lo que está ocurriendo con los hoteles –explicó- es que se están compactando y consolidando. “Si antes teníamos pasajeros distribuidos en diez hoteles diferentes, ahora los tenés concentrados en cinco, pero la ventaja es que siempre se mantienen abiertas y operativas las categorías más altas», aseguró Sonenblum quien expresó esperanza que “la solución va a llegar”.
También contactado por El Mensajero, Claudio Palacios, director de Julia Tours, apuntó a la falta de opciones aéreas como el desencadenante principal de la baja turística hacia la isla, principalmente desde Argentina cuyo actual gobierno suspendió los vuelos de Aerolíneas Argentinas y prohibió la venta de nafta a Cubana de Aviación cuyos aviones no pueden reabastecerse para el viaje de regreso.
Palacios desmitificó los temores sobre la cuestión hotelera: “Tanto Iberostar como Meliá, que son las más importantes, siguen teniendo algunos hoteles y siguen operando”. Y afirmó que Julia Tours no ha tenido inconveniente. “Bajó el número de turistas argentinos en Cuba, pero quienes viajaron, los que están y los que están decidiendo viajar, reciben asistencia con total normalidad”, manifestó.
El consejero de Turismo de Cuba para el Cono Sur, José Antonio Aguilera, confirmó a Prensa Latina la consolidación operativa y la resiliencia del destino, pese a la intensificación de la guerra económica y mediática del gobierno estadounidense que busca asfixiar a la isla.
Sobre la falsa propaganda sobre el cierre de hoteles, Aguilera aclaró, para llevar tranquilidad a los operadores turísticos, que en Cuba el propalado cierre de una cadena es una suspensión de administración, no un cierre del hotel.
Respecto al cese de Visa y Mastercard, el consejero señaló que el vacacionista puede fácilmente utilizar dólares, euros o pesos mexicanos con cambio garantizado en bancos locales, y la adquisición inmediata de tarjetas de débito prepagas como la Clásica o la Tropical para quienes prefieren no circular con dinero físico.
Aguilera aseveró que la vida y el disfrute de los turistas en los hoteles están garantizados ya que las instalaciones cuentan con equipos que aseguran la electricidad, al tiempo que se mantienen los traslados y las excursiones.
Insistió en que el principal valor del turismo cubano es el pueblo que acoge con gran hospitalidad al viajero que llega a la isla.
