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Un encuentro prometedor para la bombonería artesanal fina de Cuba

por Pablo Rafael Fuente
Un encuentro prometedor para la bombonería artesanal fina de Cuba

Por Claudia Díaz Pérez

Entrando por la calle 232 del municipio la Lisa, en el reparto San Agustín de La Habana, hay un universo desconocido que atrae por su olor, identidad y pasión, allí se encuentra en unos sesenta y tres metros cuadrados el corazón de la mipyme “La Chocolatera”, un sueño concretado para la familia Menéndez Jorge que hace siete años destinó parte de su casa a un centro de elaboración de chocolates artesanales finos, donde se imbrica la ciencia de la madre María Cristina y la creatividad y empuje de su hijo Carlos Luis. Hasta este lugar llegó en la mañana del jueves el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Carlos Luis Menéndez Jorge, presidente del colectivo de 38 trabajadores, agradeció al mandatario el tiempo dedicado a verificar y potenciar un proyecto como el suyo donde se defiende los productos del cacao cubano, de alto reconocimiento mundial. «Nos da el futuro, el futuro de la bombonería artesanal cubana va en este encuentro también», expresó.

A pesar de lo logrado en siete años, el emprendedor reconoció que aún hay trabas. «Si hay traba, la filosofía ¿cuál es? destrabar», insistió, y varios de estos obstáculos fueron planteadas al jefe de Estado, quien tomó notas.

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Durante el recorrido, Díaz-Canel reiteró en varias ocasiones que lo que allí se hace es arte y que con ello se rescata parte de la identidad nacional relacionada con la producción de chocolate.

Menéndez Jorge recordó que abrieron sin apenas condiciones hace siete años mezclando en sus producciones repostería y bombonería: «No teníamos ni servidor, vendíamos a palabra». A los tres meses de inaugurar llegó la pandemia, pero nunca se planteó detenerse. «Detenernos no es una opción, nunca ha sido una opción», subrayó.

El emprendedor explicó que parte del reto de su emprendimiento radica en culturizar al cliente, porque se trata de producciones de alto estándar, conocido en el mundo como chocolatería de autor y esta línea tiene un precio internacional que en Cuba no siempre se puede manejar. «Llegar al cliente idóneo es vital para el desarrollo de la empresa», insistió, de ahí que las preocupaciones planteadas giraran en torno a la exportación, la inserción en mercados de divisas y la multiplicación de los lugares de comercialización, que hoy son tres tiendas, cuyos ingresos permitirán el crecimiento del negocio.

Un encuentro prometedor para la bombonería artesanal fina de Cuba

Fotos: Estudios Revolución

En el diálogo, el mandatario también insistió en hacer una línea de productos más asequibles con posibilidades de beneficiar a la comunidad donde está enclavado el centro de producción.

También el presidente de La Chocolatera comentó que hace tres años iniciaron en la propia capital la siembra de 14 variedades de cacao y que hoy ya se preparan para la cosecha y para abrirse al universo del turismo ecológico.

Sobre las 176 transformaciones, consideró que abren un mundo de oportunidades. «Si en situaciones adversas hemos podido, cuando las situaciones sean mejores, vamos a tener el cielo abierto. Hay mucha confianza, hay fe y hay esperanza», afirmó.

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Detrás de este emprendimiento familiar está María Cristina Jorge Cabrera, madre de Carlos Luis y durante 48 años científica del Instituto de Investigaciones para la Industria Alimentaria. Ella fue quien, desde el año 2000, impulsó la formación en chocolatería fina artesanal en Cuba, primero con un maestro chocolatero catalán y luego con la creación de la Escuela Latinoamericana de Chocolatería,con una impronta y relación especial con el Comandante en Jefe Fidel Castro..

«Cuando uno termina una etapa en la vida, lo más triste es que yo trabajé 48 años dedicada a eso y que eso se pierda. Si no hubiera sido por Carlitos, eso se hubiera perdido», confesó.

Para ella, la continuidad lo es todo. «Cuando tú sales de un mundo que has creado y que has crecido, es importante la continuidad, igualito que es la continuidad que estamos viviendo», dijo.

Carlos Luis, graduado de la Escuela Latinoamericana de Chocolatería, fue el primer maestro chocolatero del Museo del Chocolate y hoy lidera La Chocolatera. Para él la voluntad es lo más importante: «Con la voluntad no hay obstáculos». Y avizoró un futuro brillante para la empresa, para su colectivo y para el cacao y el chocolate cubanos.

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«Hacia ahí vamos, al desarrollo de la bombonería artesanal cubana, a mantenerlo en el podio, como decimos, de nuestra región. Cuba siempre ha sido un país muy respetado en cuanto a eso», concluyó.

Ejemplos como el de la familia Menéndez Jorge demuestran el talento, la creatividad y la voluntad de los cubanos por salir adelante aún bajo la mayor presión económica ejercida contra el país, una historia de un negocio familiar en el cual se defiende identidad y pasión.

Escuche y descargue la propuesta radial.

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