El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas que el organismo atraviesa su momento más crítico y reclamó una respuesta urgente frente a los conflictos armados y las desigualdades.
Al inaugurar por décima ocasión el debate general del principal foro multilateral, Lula dijo sentir indignación ante lo que calificó como el fracaso de la ONU para cumplir una de sus misiones fundamentales: liberar a la humanidad del flagelo de la guerra.
Según el mandatario, la credibilidad de Naciones Unidas y su capacidad para proteger a las poblaciones más vulnerables nunca habían sido tan débiles, mientras el Consejo de Seguridad permanece paralizado y no cumple adecuadamente su función.
Lula señaló que 2025 registró el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial y advirtió que las tensiones geopolíticas pueden transformar enfrentamientos regionales en una conflagración de alcance global.
El presidente brasileño defendió el multilateralismo frente al unilateralismo, así como la democracia, la soberanía y la cooperación internacional.
Con respecto a América Latina y el Caribe, alertó sobre las renovadas tentaciones hegemónicas y afirmó que Brasil no cabe en el llamado patio trasero de ninguna potencia.
Defendió una agenda regional positiva y mayor integración entre los países, pese a sus diferencias ideológicas.
En su alocución, denunció que el mundo observa espeluznado cómo se impone un castigo colectivo a 10 millones de personas en Cuba, en referencia al bloqueo económico y energético impuesto por Estados Unidos contra la isla, al que calificó de ilegal.
También cuestionó la creciente injerencia extranjera en procesos electorales de la región, afirmó que el pueblo venezolano merece definir su propio destino y señaló que la crisis en Haití continúa poniendo a prueba los límites de la indiferencia de la comunidad internacional.
En su análisis de los principales conflictos mundiales, Lula sostuvo que las nuevas generaciones de palestinos cargan con el dolor y el trauma derivados de lo que calificó como genocidio de mujeres y niños perpetrado por el Gobierno de Benjamin Netanyahu.
Asimismo, rechazó las acciones contra la Corte Penal Internacional y sus integrantes, por considerar que favorecen la impunidad, y defendió a la relatora especial de la ONU Francesca Albanese.
Sobre el conflicto en Ucrania, consideró que no habrá vencedores en el campo de batalla y defendió la diplomacia como la única opción, además de destacar iniciativas como el Grupo de Amigos de la Paz, creado por Brasil y China.
El presidente brasileño vinculó los conflictos armados con sus consecuencias económicas para la población mundial, al señalar que las familias están pagando el aumento de los precios del combustible, los fertilizantes y los alimentos.
Ante la actual parálisis de la ONU, llamó a que el organismo vuelva a desempeñar el papel de espacio destinado a la paz y la cooperación internacional.
