Gafas Oscuras, más allá de la canción

Editado por Pedro Manuel Otero
2021-03-29 07:33:10

Por Pedro M. Otero Cabañas

Las exigencias de la moda tienen un peso fundamental para apenas el 10 por ciento de la población mundial. Es ese reducido sector vinculado al glamour y al espectáculo el que hace de la moda una obligación. La moda es veleidosa, unas veces embellece lo feo pero otras ridiculiza la belleza.

Hay modas que se generalizan y se convierten en regla. Dejan de ser exclusividades para pasar a la categoría de hábito.

Hago esta observación para comentar el abuso con el que se emplean hoy día las gafas o espejuelos de cristales oscuros. No importa el lugar donde se esté, si es en la calle o en un apagón. No importa si es a plena luz del sol, en tiempos de tormenta o en noche o madrugada con o sin estrellas. Una cada vez mayor cantidad de personas la usan para avenirse a la moda.

Aquello de que los ojos son el reflejo del alma cuesta trabajo averiguarlo por estos días a causa de esa costumbre.

Si algo justifica el empleo de las gafas de cristales oscuros es, sin dudas, la intensidad de los rayos solares, que según los entendidos, se han vuelto más letales en estos tiempos de Cambio Climático y Calentamiento Global. Pero el sol se pone cada día al atardecer, de modo que los nocivos rayos ultravioletas dejan de amenazar a los humanos hasta la mañana siguiente.

La moda de los espejuelos oscuros/Internet

Los anteojos oscuros consiguen además desvirtuar una parte de la realidad que vemos, en particular los colores y las intensidades de los colores, con lo cual se menosprecia el encanto de la diversidad que genera la naturaleza. Un bosque es más bello a ojos descubiertos que a traves de cristales oscuros. Igual para todo.

El tema me trae a la memoria también un relato del escritor norteamericano John Dickson Carr, quien en uno de sus geniales cuentos, los Espejuelos Oscuros, pone en boca del protagonista una idea que guardo con preferencia. El personaje en cuestión dice algo así como que para muchos, la vida transcurre como si la miráramos con anteojos oscuros. Perdemos los detalles y pasamos por alto hechos y vivencias que solo se reconocen y aprecian si la viéramos directamente con los ojos.

Las gafas de sol son icónicas del séptimo arte. Desde las Ray-Ban de la pelìcula Hombres de Negro, las de forma de corazón de la ‘Lolita’ de Stanley Kubrick, hasta las elegantes Ray Ban de 'Desayuno con Diamantes'. No veo porque tratar de replicar miméticamente en la vida privada los estereotipos creados por la industria del espectáculo.

O sí, cuando te lo propones. Cuando quieres hacer la diferencia o prefieres obviar el gusto por la contemplación pura. Como se dice en una estrofa de la conocida canción Gafas Oscuras, que interpreta Menudo y otras estrellas de la canción: No es principio moral ni censura/ni pretendo así ser descortes/ yo prefiero ver el mundo/ a través de mis Gafas Oscuras.

Pero sigo pensando que es una descortesía a la naturaleza mirarla con otros ojos. Porque no se trata solo de lo que ves, sino de cómo lo ves.



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