Las intervenciones de Estados Unidos en América Latina son numerosas y la administración de Donald Trump las hace más notorias, al perseguir objetivos petroleros y acuerdos a través de la pregonada lucha contra el narcotráfico.
Washington ha derrocado o desestabilizado gobiernos extranjeros 14 veces en los 110 años trascurridos entre el golpe de estado de 1893 en Hawái y la ocupación de Irak, según el compendio del escritor Stephen Kinzer.
En conversación con la BBC, el también periodista estadounidense ejemplifica el intervencionismo con el ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Para Kinzer, cayeron las máscaras, al no disfrazarse la operación en Venezuela como apoyo a la democracia.
Más allá de las expresiones del intelectual, se pone de relieve el plan de Trump de coordinar con gobiernos latinoamericanos afines su presencia militar en la región, con el pretexto del combate a los cárteles de las drogas.
La casa Blanca presiona a esos países a aceptar operaciones conjuntas en sus territorios y casi una veintena forma parte de un llamado “Escudo de las Américas”, formalizado con gobiernos de derecha.
Desde Washington llegan recursos militares estadounidenses al subcontinente y la designación de más de una decena de grupos como organizaciones terroristas.
En septiembre de 2025, Estados Unidos inició ataques en el Caribe y el Océano Pacífico contra lanchas que supuestamente trasladaban narcóticos, sin presentar pruebas al respecto.
Las desproporcionadas acciones militares ya suman 58 y han causado poco menos de 200 muertos.
El gobierno ecuatoriano inició operaciones militares conjuntas con Estados Unidos en contra de lo que calificó de “organizaciones terroristas”, a pesar de que en noviembre de 2025 la población votó NO en el referendo sobre bases militares extranjeras.
El diario The New York Times informó que la primera potencia militar del mundo se enfoca en Honduras y Guatemala para que permitan acciones bélicas conjuntas.
La publicación señaló la aceptación de Guatemala, aunque el presidente Bernardo Arévalo lo negó, al supeditarlo a una aprobación del Congreso.
Sobre México y Brasil existen igualmente presiones, que han chocado con la entereza de los respectivos gobiernos.
Pero no hay tregua. El Comando Sur está al acecho en su área de atención que abarca 31 países.
