Así escribía el Dr. C. Eduardo Torres Cuevas, en su ensayo sobre “La primera intervención norteamericana y el 20 de mayo de 1902. Los días en que se nublaron los sueños.”
El texto, un ensayo histórico del destacado historiador y pedagogo cubano, — de profunda reflexión–, analiza el significado del 20 de mayo de 1902 para los cubanos, desmontando la narrativa de un nacimiento glorioso para revelar una fecha marcada por la frustración, la imposición y el inicio de un nuevo y más sutil tipo de dominación: el neocolonialismo.
«Cuando era niño, a finales de los años cuarenta del siglo pasado, una frase era común entre mis mayores para indicar un verdadero desastre: “le cayó un 20 de mayo”. Me llevó cierto tiempo entender lo que se quería expresar por personas sencillas en conversaciones variadas y simples. Cierto es que ese día se celebraban desfiles, actos cívicos, discursos oficiales y no oficiales, pero, cierto es también que podían observarse las críticas en las cuales aparecían, reiteradamente, las palabras “Enmienda Platt”, “intervención”, “despojo”, “Guantánamo”.»
Con esta anécdota personal y reveladora sobre la frase popular “le cayó un 20 de mayo” para describir un desastre, el destacado profesor cubano condensa el sentir popular que, tras los desfiles oficiales, percibía una república “mancillada” por la Enmienda Platt y la intervención estadounidense. El texto no celebra la independencia, sino que la presenta como un parto doloroso y mutilado.

El Dr. Torres Cuevas estructura su ensayo en torno a tres ideas centrales:
El contexto de la ocupación y la traición a los ideales independentistas:
Lo que se describe como la “Guerrita Espléndida” (así la llamó John Hay) fue un conflicto oportunista de EE.UU. que impidió la victoria del Ejército Libertador. El Tratado de París (1898) excluyó a los cubanos, transfiriendo la soberanía de España a EE.UU. El texto subraya la desolación de los mambises, quienes, tras la guerra, se encontraron en la ruina, mientras oportunistas y antiguos colaboradores españoles se enriquecían. La disolución del Partido Revolucionario Cubano y del Ejército Libertador, sumada a la ausencia de un líder como José Martí (cuyo pensamiento era aún desconocido), dejó al movimiento independentista sin dirección ante la nueva realidad.
La imposición de la Enmienda Platt como mecanismo de control:
El momento culminante del análisis es la aprobación de la Enmienda Platt como apéndice de la Constitución de 1901. El autor destaca la ironía de que una constitución avanzada y progresista (con voto universal masculino, laicismo y educación pública) fuera secuestrada por una enmienda que limitaba la soberanía cubana. La amenaza del gobernador militar (“o aprueban la Enmienda o no nos vamos”) revela la naturaleza coercitiva del proceso.
El 20 de mayo de 1902 no es, por tanto, el inicio de una república soberana, sino el nacimiento de una “república mediada” o “neocolonia”, un modelo de dominación diseñado para mantener a Cuba como un “satélite privilegiado” de EE.UU.
El legado de una fecha indigna y la lucha por la segunda independencia:
El texto concluye que la fecha no debe olvidarse, pero no para celebrarla, sino para entender la complejidad de un proceso histórico. El 20 de mayo representa la “castración de una república durante un parto doloroso”. Sin embargo, también es el punto de partida de la “Cultura de la Resistencia”. La frustración y la indignación generadas por la Enmienda Platt alimentaron los movimientos antiplattista y antimperialista que culminarían en las revoluciones de 1933 y 1959 (la Revolución cubana).
El autor reivindica el 20 de mayo como una fecha clave para entender la lucha por la “segunda independencia” de Cuba, la verdadera soberanía que Martí había profetizado.
De manera que este revelador ensayo del Dr. Torres Cuevas ofrece una visión crítica y desmitificadora del 20 de mayo. No lo presenta como un día de júbilo, sino como el inicio de una era de dominación encubierta y lucha constante. La verdadera significación de la fecha reside en la contradicción entre la apariencia de libertad y la realidad de una dependencia estructural, una herida que marcaría la historia de Cuba durante más de medio siglo.
Una magnífica lectura que invita a pensar y actuar, porque lo cierto es que 124 años después de inaugurarse una república neocolonial, sobre Cuba se ciernen nuevas amenazas. El mismo modelo de dominación se intenta imponer con presiones de todo tipo, cerco genocida y amenaza militar directa para borrar los sueños de esperanza que Cuba representa para su pueblo y el mundo.

