Comprometida Cuba con la erradicación del analfabetismo a nivel mundial

por María Josefina Arce

Desde hace 50 años la UNESCO, Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, celebra cada 8 de septiembre el Día Internacional de la Alfabetización, para concientizar al mundo sobre la necesidad de garantizar este derecho humano fundamental.

Que cada persona tenga la oportunidad de aprender a leer y escribir posibilita avanzar en el camino para erradicar la pobreza, lograr la igualdad de género y garantizar el desarrollo sostenible y la paz.

La alfabetización forma parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, que se propone “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

La meta consiste en lograr que de aquí a 2030 todos los jóvenes y al menos una proporción sustancial de los adultos, tengan competencias de lectura, escritura y aritmética

Cuba, que en 1961 en una epopéyica campaña logró eliminar el analfabetismo de su territorio, se sumó desde un inicio a los esfuerzos por disminuir el número de analfabetos en el mundo.

Como parte de ese compromiso dio vida al método Yo sí puedo, gracias al cual cerca de diez millones de personas de unos 30 países han aprendido a leer y escribir.

Desde naciones del llamado Tercer Mundo hasta regiones de países más desarrollados han puesto en práctica esta iniciativa cubana, muestra del espíritu solidario de la revolución cubana y de su pueblo.

Gracias a la implementación de este método Venezuela, Bolivia y Nicaragua ostentan la distinción, junto a Cuba, de Territorios Libres de Analfabetismo.

Con un carácter marcadamente humanista, la iniciativa cubana ha sido reconocida por organismos internacionales como la UNESCO por su eficiencia y bajo costo económico.

El programa, que se adapta a las características de cada nación, respetando las culturas locales, se puede complementar con otras dos iniciativas:”Ya puedo leer”, que busca consolidar el aprendizaje inicial y “Yo, Sí Puedo Seguir” que permite a los participantes obtener una formación equivalente a la educación básica de su país.

Un gran impacto social ha tenido la implementación de este método ideado por Cuba, una nación que libre de analfabetismo desde hace más de 50 años, tiene como meta contribuir a que la enseñanza llegue a todos y así que otros pueblos también alcancen esa condición y tengan garantizado un derecho humano esencial: el acceso a la educación.

 

 

Editado por Maria Calvo



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