Las denuncias sobre violencia física y sexual de las tropas y agentes de seguridad israelíes en territorios invadidos y ocupados se han multiplicado a través de los años, aunque recientemente llegaron a la atención de observadores de la ONU.
A un régimen capaz de ordenar el genocidio en Gaza, exterminar a más de 70 mil civiles y destruir casi toda la infraestructura social de la franja costera, no parece resultarle demasiado engorroso “complementar” sus operaciones con desmanes físicos.
El manto protector de gran parte de gobiernos y prensa en Occidente permite diluir no pocas de las denuncias sobre los apremios de los efectivos israelíes contra los palestinos.
Pero ahora, Pramila Patten, representante especial del organismo multilateral, rindió un informe elocuente sobre violencia sexual en conflictos.
Israel ha sido añadido al informe anual de Naciones Unidas sobre ese tipo de atropellos, en coincidencia con expresiones de la funcionaria acerca de que durante meses solicitó información a Tel Aviv para prevenir abusos sexuales de sus fuerzas, sin recibir respuestas satisfactorias.
El documento de la ONU verificó 31 casos de presunta violencia sexual contra palestinos en Gaza y Cisjordania, aunque el gobierno imputado rechazó las conclusiones.
De acuerdo con las pesquisas, los ultrajes fueron cometidos por miembros del ejército y los servicios de seguridad israelíes.
Tampoco los ejecutores de tales abusos permiten denuncias de las víctimas y sus familiares e incluso se sabe de amenazas de colonos a detenidos.
Analistas recordaron que el régimen sionista ha vetado el acceso de inspectores de la ONU a sus cárceles.
Sin embargo, los inculpados reaccionaron con irritación ante la inclusión en la lista negra y anunciaron la ruptura de Israel con la oficina del secretario general, Antonio Guterres.
Los nexos entre ambas partes ya eran tensos tras la ofensiva brutal ordenada por la administración de Benjamín Netanyahu en Gaza.
La airada reacción contrasta con la conducta del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, quien publicó un video en el que se burla de activistas secuestrados, filmados de rodillas y con las manos atadas.
El nuevo expediente de abusos de guerra se añade al extenso prontuario de Israel contra palestinos y otros pueblos en Oriente Medio, al que se agregan los ataques a Irán.
