La guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán siembra muerte y destrucción, eleva los precios del petróleo, alimentos y fertilizantes así como obstaculiza el acarreo habitual de medicamentos.
Si bien expertos no auguran una crisis inmediata en el aprovisionamiento de fármacos, se reportan tensiones para su transporte y alzas de costos, en tanto una parte del mundo depende amenazadoramente de abastecimientos de Asia.
La logística para conducir principios activos farmacéuticos o productos terminados se ha alterado de tal forma por la guerra contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz que importadores debieron acudir a líneas aéreas, a pesar de su encarecimiento.
Persisten las presiones sobre las cadenas de suministros de medicamentos e insumos, al obstruirse o cerrarse itinerarios marítimos clave y surgir cuellos de botella en sendas alternativas.
A todo lo anterior se añade la subida del barril de petróleo, indispensable para garantizar logísticas de materias primas, lo que lleva a expertos a prever escasez de medicamentos.
Por ahora, el Fondo de Población de Naciones Unidas ha retardado el traslado de equipos a 16 países, cajas de alimentos para niños desnutridos en Somalia están atrapadas en India y medicamentos valorados en 130 mil dólares destinados a Sudán permanecen varados en Dubái.
Como es de suponer, la guerra impacta de forma mayúscula en el sistema de salud de Irán, blanco de despiadados bombardeos de Estados Unidos e Israel, según narran grupos de ayuda humanitaria.
Millones de pacientes crónicos sienten el peso de la contienda en la República Islámica, sobre todo los dependientes de fármacos y atenciones clínicas de forma permanente, los que visitan a su médico periódicamente o se benefician de terapias insoslayables.
Desde Teherán se reporta la interrupción o dificultades para continuar servicios vitales como la aplicación de vacunas o el procedimiento en casos de enfermedades crónicas.
Los médicos trabajan con limitación de recursos y en permanente tensión porque los ataques de los aviones y los misiles lanzados por Israel y Estados Unidos causan daños también en instalaciones civiles.
A causa de la imposición del lenguaje de la violencia, la comunidad internacional debe afrontar lo que la ONU ha calificado de interrupción de la cadena de suministros de medicamentos y otros renglones, como la más significativa desde la pandemia de la Covid-19.
