Francisco Pichón, coordinador residente de la Organizacion de Naciones Unidas (ONU) en Cuba, declaró al medio inglés The Guardian que el acceso al combustible resulta determinante para sostener la asistencia humanitaria y salvar vidas en medio de la crisis energética que afecta al país.
A cuatro meses del agravamiento de la contingencia, hospitales redujeron operaciones, pequeños negocios cerraron y miles de cirugías fueron pospuestas, mientras mujeres embarazadas y recién nacidos enfrentan riesgos por fallas en la electricidad, acotó en una reciente entrevista.
El funcionario señaló que pacientes con hemodiálisis, afecciones oncológicas y enfermedades crónicas dependen de la energía como soporte vital, y médicos y enfermeras trabajan bajo condiciones que ponen a prueba al sistema de salud.
El shock energético tiene un efecto multiplicador sobre servicios esenciales como el bombeo de agua, la conservación de alimentos y el transporte de pacientes, lo que genera fallas en cadena cuando la electricidad se interrumpe, precisó.
En respuesta, el sistema de Naciones Unidas en Cuba, con apoyo de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, reestructuró su Plan de Acción para atender los impactos del huracán Melissa e incorporar las necesidades derivadas de la crisis energética.
Más de dos millones de personas resultaron afectadas por el fenómeno meteorológico, que provocó inundaciones y alteró servicios básicos, incluyendo el acceso al agua potable en zonas donde los sistemas dependen de la electricidad.
La ONU movilizó 24 millones de dólares antes de la intensificación de la crisis, pero la continuidad de la ayuda depende de contar con combustible suficiente para trasladar suministros hacia comunidades y provincias.
El Plan de Acción se mantendrá hasta finales de año, con monitoreo constante de necesidades y prioridad en intervenciones que salvan vidas, en complemento a los esfuerzos nacionales.
Pichón subrayó que se trata de un asunto humano y que ningún obstáculo debe interponerse en el derecho de las personas a acceder a salud, agua y servicios esenciales.
La ONU reiteró que detrás de cada cifra hay familias cuya resiliencia se pone a prueba y que la acción humanitaria no puede esperar.
El cerco petrolero tiene un efecto sistémico nocivo sobre la vida nacional.
La carta de la ONU es clara: diálogo sobre los conflictos, paz sobre la guerra, y respeto al derecho internacional por encima de imposiciones. (Fuente: ACN)
