El mundo observará minuciosamente recortes de producciones de los miembros de la OPEP

Editado por Maria Calvo
2016-12-08 10:52:00

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por Roberto Morejón

Los países productores de petróleo, afiliados o no a la OPEP, muestran alivio, aún cauteloso, ante un cierre de año con precios más altos, en contraste con el abrupto declive anterior que puso en crisis las economías.

Después de arduos esfuerzos para atenuar diferencias sobre las nuevas cuotas de producción y la viabilidad de un acuerdo, los 14 integrantes de la OPEP, Organización de Países Exportadores de Petróleo, lograron en Austria recortar las entregas.

El 30 de noviembre fue un día histórico pues en los últimos 8 años el cartel del crudo rehusó pactos similares.

El gobierno venezolano trabajó afanosamente por lograr la avenencia y a la postre fue determinante el respaldo de Rusia, fuera del bloque, a los recortes de cerca de dos por ciento de la producción mundial.

Atrás quedaban, de momento, posiciones rígidas como la de Arabia Saudita, principal productor, negado a bajar entregas, dada su encarnizada guerra de precios con Estado Unidos, convertido en generador del oro negro mediante el esquisto.

A través de la contaminante, aunque menos costosa, fractura hidráulica de las rocas de esquisto, la nación norteña aumentó el acopio de barriles de crudo y redujo sus importaciones, con lo cual obligó a bajar precios en el mercado mundial.

A esa tendencia contribuyó el descenso de la demanda de combustibles fósiles de China y otros países asiáticos, suficiente para el desplome de 50% de los precios en los dos últimos años.

Las finanzas públicas de Arabia Saudita, Nigeria, Venezuela, Ecuador, Argelia y otros pesos pesados sufrieron el golpe hasta que la OPEP dio luz verde al acuerdo de Viena.

De entrada los precios del barril subieron en cadena hasta mediados de esta semana a más de 50 dólares, aunque la racha se quebró por la persistencia de la sobreoferta.

Sin embargo, los expertos recelan de lo pactado dadas las profundas divergencias en el seno del cartel, en especial entre Arabia Saudita e Irán, este último empeñado, lógicamente, en recuperar su industria después de años de sanciones occidentales.

Otro riesgo perdura. Si los precios suben, Estados Unidos podría incrementar su extracción de petróleo de esquisto y reducir las compras en el exterior, para de esa forma acentuar la sobreoferta y perjudicar a Venezuela y Rusia.

También los miembros de la OPEP discrepan sobre las modalidades de medición de lo extraído de sus yacimientos y será difícil supervisar los acomodos estipulados.

Consciente de los riesgos, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, favorece la convocatoria a una cumbre de miembros o no de la OPEP, a fin de trazar una estrategia a diez años.

El propósito de alcanzar precios equilibrados entre los intereses de productores y consumidores podría sumar adeptos a esa estrategia.

 

 

 



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