El calentamiento global no es una farsa para perjudicar a industrias estadounidenses

Editado por Maite González Martínez
2018-01-11 07:49:36

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Por: Roberto Morejón

Las olas de frío o calor, las sequías y los huracanes intensos generaron noticias en 2017 y el año en curso inició con una tónica similar, para calzar las aseveraciones científicas sobre el calentamiento global y la urgencia de preservar el entorno.

Los españoles calificaron a 2017 como el período más cálido en el último medio siglo, con la temperatura media anual más alta desde mil 965 y el segundo más seco en ese lapso.

El aumento de las temperaturas fue acentuado en la ciudad australiana de Sidney, donde los termómetros registraron datos récord de hasta 47.3 grados centígrados.

Por alzas de ese tipo se altera la composición de las famosas colonias de tortugas verdes del norte de la Gran Barrera de Coral del oriente de Australia.

A causa del cambio climático disminuyeron numerosas especies animales en los Valles Secos de McMurdo, unos de los desiertos más secos y fríos del mundo, ubicado en la Antártida.

Estados Unidos reportó la semana anterior una intensa ola de frío con 22 personas muertas y las pérdidas causadas por huracanes, incendios y nevadas durante 2017 ascendieron al récord de 306 mil millones de dólares.

La comunidad científica alerta sobre el aumento de la temperatura media de la Tierra como consecuencia de las emisiones de gases derivados de los malos manejos del Hombre, lo que se conoce como calentamiento global.

Los ejemplos sobre extremos del comportamiento meteorológico impactan a muchas personas en el mundo, aunque persisten los llamados “negacionistas”.

Uno de los más encarnizados es el presidente estadounidense, Donald Trump, quien ironizó a través de la red social twitter sobre el tema a propósito de la dramática ola de frío en su país.

Con rapidez los expertos respondieron al Primer Mandatario como lo hizo el director de la Academia de Ciencias de California, John Foley, quien dijo: Lo crea o NO, el cambio climático es muy real, incluso si hace frío en el exterior de la Torre Trump ahora mismo.

El inquilino de la Casa Blanca se expresa de forma desatinada y toma decisiones escabrosas como la de retirar a su país del Acuerdo de París, laboriosamente labrado por la comunidad internacional.

De manera que además de tratar de amortiguar los efectos del calentamiento global y preservar el medio ambiente, las personas deben rebatir con sólidos argumentos a los negados a aceptar una verdad concluyente.

Mientras eso ocurre NO es ocioso demandar que los gobiernos incrementen el gasto público en la lucha contra el cambio climático sin demeritar los aportes de privados.

Tampoco es estéril exhortar a los Estados con más gastos en armas a desistir de esa carrera letal para aportar los recursos a la solución mundial de los problemas medioambientales. FIN



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