Hace 81 años en la ciudad estadounidense de San Francisco se firmó la Carta de la ONU, un instrumento del Derecho Internacional, vinculante para los Estados miembros del organismo.
El documento recoge los principios de las relaciones internacionales, desde la igualdad soberana de las naciones, hasta la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
A pesar de que es miembro fundador, Estados Unidos ha violado constantemente la Carta de la ONU; un ejemplo más que claro es su histórico accionar contra Cuba, y que bajo la administración del presidente Donald Trump se ha intensificado considerablemente.
Una política de máxima presión denunciada por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en el reciente debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
«El gobierno de Estados Unidos, en los hechos, está en una posición de quebrantamiento de la paz y seguridad internacionales y una violación del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario respecto a la República de Cuba», enfatizó el jefe de la diplomacia cubana en la ciudad estadounidense de Nueva York.
La realidad es que Washington ha aumentado la presión contra la Mayor de las Antillas. Incluso se ha referido en varias ocasiones en los últimos tiempos a una posible intervención militar, acción que buscaría justificar con las falsas acusaciones contra el líder de la revolución cubana, General de Ejército Raúl Castro.
Una decisión, denunció Rodríguez, politicamente motivada, fraudulenta y dirigida a engañar a los ciudadanos estadounidenses y extranjeros, con el propósito de que apoyen una agresión armada contra la nación caribeña, que no es una amenaza, ni enemigo de Estados Unidos, con cuyo pueblo nos unen fraternos vínculos.
El aumento de las hostilidades contra Cuba ha llevado a la adopción de nuevas medidas de asfixia económica, como un cerco energético impuesto desde finales de enero pasado y que afecta con creces el bienestar de los cubanos, incluso su vida.
Estas disposiciones han venido a reforzar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por más de seis décadas contra el pueblo cubano, y que califica como genocidio.
El bloqueo norteamericano, rechazado por la Asamblea General de la ONU en 33 ocasiones, atenta contra el derecho a la paz, al desarrollo y a la libre determinación de los cubanos, es por tanto, una abierta violación de la Carta de la ONU.
